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La gente quiere marcas más simples a su vera (y la complejidad emanada de la pandemia tiene la culpa)

AnunciantesLa pandemia ha alimentado el apetito de simplicidad por parte del consumidor

El consumidor desea colgarse del brazo de marcas más simples

La gente quiere marcas más simples a su vera (y la complejidad emanada de la pandemia tiene la culpa)

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

La pandemia ha barnizado de una gruesa pátina de complejidad las vidas de las personas y para compensar esa complejidad al alza el consumidor desea rodearse de marcas más simples

La pandemia ha barnizado de una gruesa pátina de complejidad las vidas de las personas y para compensar esa complejidad al alza el consumidor desea rodearse de marcas más simples. Así lo concluye la última edición del estudio «World’s Simple Brands» de Siegel+Gale.

Para llevar a cabo este informe, que clasifica a las marcas en función de su simplicidad, Siegel+Gale entrevistó a más de 15.000 personas en nueve países diferentes para poner nombres y apellidos a las empresas y a las industrias que agasajan al consumidor con experiencias más simples (reduciendo así en último término sus niveles de estrés).

El ranking global de Siegel+Gale lo encabeza Google seguido de Netflix, Lidl, YouTube y Aldi. En Estados Unidos, por su parte, la lista la lidera Amazon y completan el Top 5 Hulu, Netflix, Costco y Google.

Se da la circunstancia que las marcas encaramadas a lo más alto del ranking son también en la que consumidor utilizó con particular fruición durante la crisis del COVID-19. Y eso no obedece en modo alguno a la casualidad. «La pandemia ha hecho que nuestras vidas sean más difíciles, por lo que la gente quiere por parte de las marcas experiencias transparentes, directas y simples que hagan su vida más sencilla», enfatiza Howard Belk, coCEO y chief creative officer de Siegel+Gale. «Las marcas ubicadas en lo más alto de la lista simplifican no solo la experiencia de consumo sino también la experiencia humana», dice Belk.

El estudio de Siegel+Gale pone de relieve que buena parte de los consumidores coincide en señalar que el coronavirus ha hecho efectivamente su vida más compleja. Y la complejidad ha desplegado particularmente las alas entre los consumidores más jóvenes. El 55% de los jóvenes de entre 18 y 34 años asegura, por ejemplo, que su vida se ha trocado en más complicada. Entre las personas de entre 35 y 54 años esta proporción desciende hasta el 45%.

Por su parte, solo el 37% de las personas de entre 55 y 64 años se lamentan de que su vida se ha vuelto más complicada. Y el 29% afirma que su existencia se ha vuelto, de hecho, más simple en el último año.

Finalmente, el 38% de los consumidores mayores de 65 años dice que su vida ha ganado en complejidad, mientras que el 17% la tildan de más sencilla.

La simplicidad ha sido pródiga para unos y bastante escasa para otros durante la pandemia

Los ingresos percibidos por el consumidor juegan también un rol absolutamente protagonista en la simplicidad o complejidad que este tiende a endilgar a su propia vida. Hay una clara división entre las personas que durante la pandemia se pudieron permitir el lujo de trabajar desde casa y aquellos que o bien perdieron sus empleos o tuvieron que trabajar en entornos particularmente desafiantes.

Más de las mitad de las personas consultadas que ganan menos de 70.000 dólares al año consideran que la complejidad de su vida ha pegado el estirón durante la pandemia. En cambio, el 51% de las personas con ingresos anuales de más de 100.000 dólares asegura que su vida ha ganado en simplicidad.

«Nuestro estudio confirma que el último año y medio ha sido una llamada fuerte y sonora a favor de la simplicidad», indica Dave Srere, coCEO y chief strategy officer de Siegel+Gale. «Las marcas pueden prosperar poniéndoles las cosas fáciles a sus clientes o en su defecto sufrir las consecuencias», añade.

Del informe de Siegel+Gale se infiere asimismo que el 76% de la gente muestra una mayor predisposición a recomendar aquellas marcas que ponen sobre la mesa experiencias simples (en 2018 este porcentaje era del 64%).

El 57% de los consumidores (en particular aquellos con más ingresos) no tienen además prurito alguno en pagar más por experiencias más sencillas.

Siegel+Gale estima que las empresas pierden alrededor 402.000 millones de dólares por no agasajar a sus clientes con experiencias suficientemente simples.

«Durante mucho tiempo las marcas han competido por toda una plétora de superlativos. Pocas han apostado en realidad por la simplicidad. Ahora es el momento de que las marcas reexaminen su compromiso con la simplicidad«, recala Margaret Molloy, chief marketing officer de Siegel+Gale.

El Top 10 global de marcas más simples del mundo lo componen Google, Netflix, Lidl, YouTube, Aldi, McDonald’s, Samsung, Amazon, Uniqlo y Spotify.

 

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