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El Gobierno establece un nuevo impuesto para gravar las bebidas azucaradas

cristobal-montoroHa llegado el momento de cumplir con Europa. Tras más de 10 meses de inestabilidad política ante la falta de acuerdos para formar Gobierno, el nuevo Ejecutivo de Mariano Rajoy ultima los Presupuestos Generales para 2017.

Unas cuentas que se han retrasado más de lo debido y sobre las que Bruselas mira con lupa. La Comisión Europea ha exigido a España nuevos ajustes con los que garantizar que el déficit público baje del 4,6% del PIB al 3,1% en 2017. Un descenso que se traduce en ajuste de casi 15.000 millones de euros.

La buena noticia es que la mayor parte procederá del crecimiento económico del país. La mala es que se necesita aumentar la recaudación en unos 8.000 millones de euros. El Gobierno del PP ha ultimado un acuerdo con el PSOE para aprobar el detalle del plan presupuestario que llegará a Bruselas en las próximas semanas.

Subida de impuestos de “forma neutral”

Dentro de este (será aprobado este viernes 2 de diciembre por el Consejo de Ministros) se prevé recaudar cerca de 5.000 millones de euros a través del impuesto de sociedades. Razón por la que veremos cómo se limitan algunas deducciones y bonificaciones de las que ahora disfrutan las empresas, tal y como recogen desde el diario El País.

La polémica ha surgido con las decisiones adoptadas para arañar los cerca de 2.000 millones de euros que le siguen faltando al Gobierno para cumplir con Bruselas. Aquí entran en juego los impuestos especiales puesto que el objetivo es que la subida sea lo más neutral para los ciudadanos sin afectar al tan necesario crecimiento económico.

De esta forma aumentará la tributación del tabaco y las bebidas alcohólicas con la vista puesta además en ajustarse a la actual normativa europea. Lo más llamativo es que se ha establecido un nuevo gravamen sobre las bebidas azucaradas.

La razón que encuentran para establecer este último impuesto reside en lo que los expertos coinciden en calificar como “externalidades negativas”, es decir, estos productos quedan enmarcados dentro de lo que se consideran como actividades con consecuencias perjudiciales para la salud o el medio ambiente.

Recordemos que el pasado mes de octubre la Organización Mundial de la Salud (OMS) solicitó la imposición de un impuesto del 20% sobre las bebidas azucaradas. El objetivo de la institución quedaba bastante claro al señalar que se trata de “salvar vidas”, al combatir la epidemia global de la obesidad.

Un paquete de medidas para combatir el fraude espera sumar los 1.000 millones de euros restantes con los que dejar claro a Europa que España ha hecho sus deberes.

¿Qué opina el sector de las bebidas azucaradas?

Desde este medio nos hemos puesto en contacto con la Asociación de Bebidas Refrescantes (Anfabra) para conocer cómo ha reaccionado el sector ante esta noticia. “Lamentamos la forma en la que se está produciendo, sin diálogo con los sectores afectados y de manera sorpresiva”, explican a través de un comunicado.

Señalan que se trata de una industria que “ha demostrado siempre su compromiso con el diálogo y la búsqueda de soluciones”, mostrando su malestar ante el hecho de que se han enterado “a través de las informaciones publicadas en los medios de comunicación”.

El pasado 30 de noviembre informaban en un comunicado que ese mismo día se habían reunido con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. El objetivo de la cita no era otro que “impulsar un compromiso de reducción voluntaria del contenido de azúcar puesto en el mercado en estas bebidas, reducción que ya ha alcanzado un 23% en los últimos 10 años”.

Dese Anfabra expresan que estamos ante una medida que tendría consecuencias negativas en la recuperación del consumo: “El perjuicio en la competitividad de la industria de bebidas y de manera especial, de la hostelería y el turismo, supondría un obstáculo en la recuperación del consumo y de la economía”.

Uno de los puntos más llamativos es el hecho de que consideran injusto gravar “una categoría por tener un ingrediente, pero no al ingrediente en sí”. “Los impuestos sobre alimentos y bebidas son regresivos y afectan especialmente a las clases con menos recursos”.

“Está demostrado que los impuestos no son eficaces para resolver problemas de salud ni para cambiar hábitos de consumo y rompen con el principio de que no existen alimentos buenos o malos, ya que la clave pasa por dietas equilibradas”, expresan.

Concluyen solicitando “un diálogo con el Gobierno”, para trata una “medida de tanto calado como esta”.

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