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¿Ha ayudado Balenciaga a visibilizar un problema lastrado por una vergonzosa ceguera colectiva?

AnunciantesImagen de los bolsos con forma de oso de peluche de Balenciaga

¿Y si Balenciaga hubiera dado voz (inadvertidamente) a un problema silenciado?

¿Ha ayudado Balenciaga a visibilizar un problema lastrado por una vergonzosa ceguera colectiva?

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

Balenciaga podría haber contribuido inadvertidamente a plantar la simiente de una conversación de la que todo el mundo rehúye.

La firma de lujo Balenciaga lleva más de tres semanas abrasada por los fogonazos de las incandescentes críticas nacidas al calor de su campaña «Gift Collection», en la que niños y niñas de corta edad aparecían retratados junto a osos de peluche ornados con complementos de inspiración sadomasoquista.

Ante el tsunami de críticas que la campaña de marras recibió en las redes sociales, la filial del grupo Kering entonaba el pasado 22 de noviembre el «mea culpa» en Instagram y procedía a retirar de manera inmediata las imágenes que la habían colocado en el disparadero.

Pero, ¿cómo vio realmente la luz una campaña de estas características? Una campaña como «Gift Collection» viene inevitablemente precedida de meses de preparación. Y aun cuando meses y meses de preparación no evitan necesariamente eventuales «faux pas», en la sesión de fotos que constituye el eje central de esa campaña tomaron parte docenas de personas que deberían haber hecho saltar las alarmas (o eso cabe suponer al menos a bote pronto).

No hay lamentablemente una respuesta clara a la pregunta de por qué nadie vio nada inconveniente e inquietante en la campaña de Balenciaga. Lo que sí está claro que las imágenes que formaban parte de esa campaña, aun siendo retiradas por la firma, han circulado miles de veces en las redes sociales durante las últimas tres semanas.

Eu un artículo para Muse Trent Thompson, vicepresidente y director creativo de la agencia No Fixed Address, asegura las imágenes de la campaña «Gift Collection» de Balenciaga se han traducido en más de 331 millones de impresiones, unas impresiones nacidas mayoritariamente de la indignación de la gente por unas imágenes que no deberían haber visto la luz del día, pero que muestran meramente a niños junto a osos de peluche.

Sorprende, sostiene Thompson en su artículo, que un puñado de imágenes hayan soliviantado tantísimo a la gente y que 85 millones de materiales de abuso sexual infantil (CSAM) hallados solo durante el año 2021 hayan dejado, en cambio, impávidos a los internautas.

La campaña de Balenciaga ha colocado bajo los focos el problema (vergonzosamente invisible) del material del abuso infantil

No Fixed Address, la agencia de Thompson, trabaja desde hace cinco para la ONG enfocada a la protección de los niños Canadian Centre for Child Protection (C3P) y ha desarrollado para ella un buen número de campañas que colocan precisamente bajo los focos la proliferación en la red de redes de material de abuso sexual infantil.

Sin embargo, ninguna de esas campañas, aunque exitosas, está lamentablemente a la altura del impacto provocado por la efímera campaña «Gift Collection» de Balenciaga.

La colosal y global reacción a la campaña de Balenciaga demuestra, según Thompson, que la gente reconoce efectivamente que hay algo problemático que las imágenes que forman parte de ella. Todos los que tuitearon o compartieron las imágenes de esa campaña en las redes sociales supieron tan pronto como las vieron que eran inadecuadas y por eso se sintieron obligados a alzar la voz. Pero, ¿por qué la sociedad en general y la industria publicitaria en particular no hablan más asiduamente del problema del material de abuso sexual infantil?, se pregunta Thompson.

La (triste) verdad es que es más fácil reaccionar a la metedura de pata de marca que hincar el diente a una sombría realidad. A nadie le interesa hablar abiertamente sobre el material de abuso sexual infantil, subraya Thompson. Y aun así No Fixed Address y su cliente C3P tratan de prender la mecha de la conversación sobre este espinoso tema todos los días.

Los esfuerzos de No Fixed Address y C3P son muy meritorios, pero para que tales esfuerzos echen de verdad brotes verdes es necesario que los medios de comunicación se sumen a la conversación sobre un problema tristemente lastrado por el silencio.

A juicio de Thompson, Balenciaga ha contribuido inadvertidamente a plantar la simiente de una conversación de la que todo el mundo rehúye. De hecho, su campaña «Gift Collection» es una verdadera clase magistral sobre la forma en que el material de abuso infantil se disemina como la pólvora en la red de redes. Puede que Balenciaga no fuera consciente de la fenomenal clase magistral agazapada en su campaña, pero es imposible no concederle ese mérito (por mucho que sea fruto de un demérito), concluye Thompson.

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