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Hermès vs. LVHM: la guerra de los bolsos se recrudece

Hermès vs. LVHM: la guerra de los bolsos se recrudeceLa marca de lujo Hermès lucha con uñas y dientes por su independencia tras la entrada en su accionariado del gigante del lujo LVHH. Sin embargo, la firma gala no está sola en la batalla y ha encontrado un aliado en otro grande de la industria del lujo: Richemont.

De “sorprendente” califica Johann Rupert que LVHM acuse a Richemont de tener planes para la absorción de Hermès. “Es sorprendente y completamente falso”, asegura el director de Richemont en una carta dirigida a su gran rival, Bernard Arnault, director del grupo LVHM. Éste último se hizo hace apenas un mes con un discreto 17% de las acciones de Hermès. Desde entonces, no han parado de sonar las alarmas en la industria del lujo, sobre todo entre la familia Hermès, al que se les ha “colado” un invitado non grato en su casa y no precisamente uno cualquiera.

Arnault, el dueño de LVHM, tiene una fortuna de 21.000 millones de euros, que ha ido amasando a lo largo de los años gracias a su agresiva política de compras de marcas de lujo como Louis Vuitton o Moët Hennessy. Su entrada por la puerta de atrás en Hermès la defiende el acaudalado empresario haciendo gala de su “patriotismo”. Como buen francés, Arnault quiere proteger a la casa parisina de la absorción por parte de inversores chinos o de los suizos del consorcio Richemont.

Esta última empresa desmiente las insinuaciones de Arnault y asegura “no haber lanzado nunca una oferta de compra hostil contra Hermès”. Richemont defiende “la cultura y la identidad” de sus marcas, entre las que se encuentran Cartier, Montblanc o Van Cleeff & Arpels. Con estas declaraciones, Rupert critica veladamente a su contrincante Arnault, al que no son pocos los que acusan de haber diluido marcas de gran prestigio en el conglomerado LVHM y de buscar más el rápido beneficio que la salvaguarda de la tradición en su marcas.

La entrada de LVHM en Hermès choca, por lo tanto, de algún modo con los profundos valores tradicionales de la marca parisina, una firma que desde su fundación en 1837 sigue fabricando aún hoy en día sus bolsos a mano, informa Der Standard.

Entretanto, Arnault se echó ayer atrás y aseguró que la eventual compra de Hermès por parte de Richemont de la que habló hace unos días era sólo un “rumor”. No obstante, tampoco andaba Arnault del todo desencaminado. Rupert ha admitido que Richemont adquirió hace unos años algunas acciones de Hermès, apenas un 2%, pero que en 2006 las volvió a poner a la venta. Hermès es una empresa “amiga”, contra la cual no se ha lanzado en ningún momento una OPA hostil, subraya Rupert.

¿Es realmente desinteresada la mano que Richemont tiende ahora a Hermès para protegerla del “malintencionado” emporio LVHM? Rupert no lo pone en duda.

Con la ayuda o no de Richemont, lo cierto es que hay insistentes rumores que apuntan a que Hermès estaría trabajando en la reestructuración de su accionario para que la familia Hermès pudiera asegurarse el control sobre el 73% de las acciones de la compañía. Sin embargo, un “tiburón de los negocios” como Arnault difícilmente se quedará parado ante estos planes. La “guerra de los bolsos” no ha hecho sino empezar.

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