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La campaña muestra parejas del mismo género bajo el lema #loveislove

Hungría rechaza la nueva campaña de Coca-Cola por promover el amor LGTBI

Tanto el gobierno conservador de Viktor Orban como la propia sociedad húngara han mostrado su enérgico rechazo a una campaña cuyos valores Coca-Cola ha defendido a pesar del boicot y las críticas recibidas

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La nueva campaña de Coca-Cola ha recibido recientemente una ola de hostilidad por parte de una gran mayoría de la población de Hungría. El principal motivo ha sido el hecho de estar protagonizada por parejas LGTBI. Esta campaña aborda un tema que los gobiernos conservadores de Europa del Este han estado tratando últimamente con más frecuencia, y no para bien.

Las imágenes en cuestión muestran varias parejas del mismo sexo acompañadas del hashtag #loveislove. Además, esta iniciativa se ha visto favorecida por coincidir con el popular Sziget Festival. Este evento musical, que abarca prácticamente una semana, promulga en esta edición el lema "Love Revolution", en consonancia con la campaña.

Sin embargo, algunas webs de noticias cercanas al partido Fidesz (Unión Cívica Húngara) han criticado duramente la campaña de Coca-Cola. El principal argumento que esgrimen páginas como PestiSracok o 888.hu es que dicha campaña intenta promover el amor homosexual frente al heterosexual. Más allá de esto, el legislador de Fidesz Istvan Boldog hizo un llamamiento al boicot contra la compañía de refrescos a través de su perfil de Facebook. Por su parte, un grupo antiabortista logró recoger cerca de 25.000 firmas para solicitar que la publicidad fuese eliminada.

Por otra parte, el gabinete del Primer Ministro, Viktor Orban, ha estado promoviendo lo que ellos denominan "valores iliberales", centrados en el modelo de familia tradicional. Para defender esta idea, su gobierno se escuda en la necesidad del país de reforzar sus inestables datos demográficos. De hecho, las autoridades húngaras han mantenido la prohibición tanto al matrimonio como a la adopción por parte de parejas del mismo género.

Es más, medios locales como Index han reportado otras muchas actitudes ultraconservadoras en respuesta a esta campaña. Por ejemplo, uno de los portavoces del parlamento, Laszlo Kover, argumentó el pasado mayo que los gays "decentes" deberían intentar adaptarse al resto del mundo. Para ello, afirmó que deberían dejar de creer que son iguales al resto de la sociedad.

Por su lado, lógicamente, Coca-Cola renunció a dar marcha atrás, abanderando nuevamente los valores de diversidad e igualdad que defendía con esta campaña. Por tanto, en un comunicado vía e-mail, la multinacional ratificó que los carteles publicitarios de la campaña tratan de hecho de transmitir un mensaje: "Creemos que todo el mundo tiene derecho a amar, y que el sentimiento de amor es el mismo para cualquiera de nosotros".

Mientras tanto, Fidesz y sus aliados han seguido fomentando políticas y lenguajes conservadores que rayan la homofobia. Sin embargo, la apertura por parte de las autoridades hacia la tolerancia es mayor comparada con otros países de la zona, como Polonia.

De esta forma el gobierno polaco, aliado clave del partido de Orban, ha catalogado el avance de los derechos LGTBI como un "grave peligro" para las familias polacas, en palabras de su líder Jaroslaw Kaczynski. Sin ir más lejos, este mismo gobierno ordenó a varios fiscales investigar a Ikea por despedir a un empleado que estuvo involucrado en un altercado durante una manifestación pro-LGTBI.

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