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IKEA y ACNUR continúan su colaboración para dotar de energía solar los campos de refugiados

ikea refugiados acnurLa campaña "El poder de la luz" de IKEA y ACNUR, que se inició en 2014 con el objetivo de mejorar las condiciones de vida y seguridad de los refugiados, acaba de iniciar su tercera y última fase.

Desde el 29 de noviembre hasta el próximo 19 diciembre IKEA donará 1€ a ACNUR por cada artículo LED que se venda en sus tiendas de 40 países. La recaudación irá destinada a la instalación de farolas, linternas y sistemas de energía –todos ellos solares- para dotar de independencia energética a los campos de refugiados de ACNUR y promover la educación primaria en los mismos

Desde el inicio de la campaña el año pasado más de 284.000 refugiados de Etiopía y Jordania ya cuentan con más seguridad gracias a la instalación de 56.000 linternas solares y 720 farolas solares. Asimismo, también han conseguido que unos 37.000 menores hayan podido asistir a la escuela primaria y que más de 740 profesores hayan podido formarse en países como Bangladesh o Chad, entre otros países.

“Con los millones de personas en el mundo actualmente forzadas a desplazarse, el contexto global de nuestro trabajo es un reto mayor que nunca”, explica Antonio Guterres, Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados. “Es muy importante encontrar formas innovadoras de ayuda a los refugiados. La energía renovable nos permite proporcionar, con la ayuda de la Fundación IKEA, una solución práctica a una necesidad básica y al mismo tiempo mejorar la vida de muchas personas”.

Yunnis y su familia, que huyeron de Siria hace 13 meses y llegaron al campo de refugiados de Azraq solo con la ropa que llevaban puesta, son algunos de los refugiados que han podido mejorar su calidad de vida gracias al proyecto de IKEA y ACNUR. "Las farolas y linternas solares han cambiado nuestras vidas para siempre. Nos han permitido reunirnos con seguridad por la noche. Los niños se sienten más seguros, ya que pueden identificar a los animales / roedores que hacen los ruidos de la noche. No temen a los monstruos más, así que no tienen tanto miedo a salir a la calle por la noche. Los cargadores solares nos ayudan a cargar rápidamente nuestro teléfono para que podamos estar en contacto con la familia en Siria".

Otra familia es la de Mohammad, su esposa Tamara y su hijo Mutaz de cuatro años, quienes también huyeron de la guerra civil de Siria hace más de un año y recalaron en el campo de refugiado de Azraq. “La electricidad es todo y va a cambiar todo aquí. Muchas familias están luchando para sobrevivir fuera de los campos, pero en Azraq la gente sentirá que puede vivir aquí con calidad de vida. Les decimos cómo las cosas están mejorando aquí cada mes”, dice Mohammad.

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