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IKEA y Primark afrontan de manera diferente la segunda ola de confinamientos

IKEA y Primark: historia de dos retailers y una pandemia feroz

Mientras en los últimos meses IKEA se ha tomado la molestia de desarrollar el músculo del e-commerce, Primark sigue jugándoselo todo a la carta de las tiendas físicas.

retailersEl ramo del retail se quedó exangüe durante el primer confinamiento solapado al coronavirus en los meses de marzo y abril. Y cuando lo peor de la crisis del coronavirus parecía haber sido dejado atrás tras una verano relativamente tranquilo, la lóbrega y alargada sombra de nuevos confinamientos domiciliarios vuelve a cernirse sobre los ya vapuleados retailers (en el viejo continente al menos).

Bien es cierto que los "players" que se desenvuelven en el sector de retail no esperan que la segunda ronda de confinamientos sea tan perniciosa como la primera, pero lo cierto es que no todos están igual de preparados para encarar lo que se avecina. Y quienes en los últimos meses se tomado la molestia de desarrollar el músculo del e-commerce tienen bastantes mejores cartas para afrontar nuevos confinamientos que quienes danzan sobre todo y ante todo al son de las tradicionales tiendas físicas (que son indiscutiblemente las grandes perdedoras de la crisis).

Es, por ejemplo, el caso de Primark, que durante años (y también durante la pandemia) ha preferido hacer ascos al ubicuo comercio electrónico para colocar sobre los focos a los que a su juicio forman parte esencial de su ADN: sus establecimientos a pie de calle.

Para compensar la caída en sus ventas durante el segundo confinamiento decretado en Reino Unido Primark espera poder dilatar sus horarios en tierras británicas durante el próximo mes de diciembre, cuando se levantará en principio la cuarentena en el país liderado por Boris Johnson.

Ampliado sus horarios de apertura Primark desea satisfacer los picos en la demanda propios de la temporada navideña y también del fin del confinamiento. Cuando concluyó la primera cuarentena, Primark fue testigo de una gran afluencia de público en sus tiendas.

Mientras Primark prefiere seguir ignorando el e-commerce, IKEA ha reforzado enormemente su división online

"En algunas localizaciones podríamos abrir incluso 24 horas. Sabemos que va a haber mucha demanda", explica George Weston, CEO de Associated British Foods, la matriz de Primark, en declaraciones a Financial Times.

A diferencia de otros muchos retailers, Primark ha regateado el e-commerce en los últimos meses, renunciando incluso al servicio "click & collect".

"No creo que el servicio 'click & collect' pueda realmente funcionar en nuestro caso en particular. Nuestro modelo de negocio está basado en precios muy bajos. Y la logística sería muy compleja si cambiáramos el modelo", insiste Weston.

El enfoque de Primark es radicalmente diferente al adoptado por IKEA, que en los últimos meses ha invertido dinero a manos llenos en dar fuelle a su tienda online y simultáneamente se ha adelantado a los nuevos tiempos abriendo superficies comerciales más pequeñas y ubicadas en el centro de las ciudades.

"Este confinamiento no se puede comparar en modo alguno al primero", asegura Martin van Dam, CFO de Inter IKEA, la empresa madre de la multinacional sueca. Uno y otro confinamiento no resisten la comparación porque en el primero las restricciones limitaron severamente la capacidad de producción de sus proveedores (algo que no sucede ahora).

"Actualmente nuestra producción no se paralizará", asevera van Dam en declaraciones a Financial Times. "Las ventas se ralentizarán, pero no asistiremos a la ineficiencia del primer confinamiento", sostiene.

Al igual de Primark, IKEA asistió a un auténtico "tsunami de ventas" cuando sus tiendas volvieron a levantar la persiana la pasada primavera. "La gente desea mejorar sus casas, puesto que pasan en ellas la mayor parte del día", dice van Dam. "Se ha producido una fuerte aceleración en la demanda y estamos produciendo a niveles jamás vistos con anterioridad", enfatiza.

Los clientes de IKEA han aflojado además el bolsillo durante los últimos meses. El ticket medio, que era antes de la pandemia de 93 euros, se ha incrementado en más de un 25% hasta los 119 euros. Actualmente los clientes de la marca escandinava gastan menos en comida y más en productos de almacenamiento que lo hacían antes de que emergiera el COVID-19 en el horizonte.

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