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La cara B del "fenómeno Mercadona" al descubierto

mercadonaDesde que en el año 1981, Juan Roig tomara las riendas de Mercadona, el ascenso de la cadena valenciana en nuestro país ha sido imparable, sobre todo en los últimos años en los que su espectacular crecimiento le ha posicionado líder en su sector.

Y los datos avalan este éxito pues cuenta con más de 1.600 tiendas en el territorio nacional, y ahora se prepara para dar el salto al país vecino, a Portugal.

Además, emplea a más de 75.000 personas, factura más de 19.000 millones de euros anuales, sus ventas crecen a un ritmo de un 3% anual y representa el 2% del PIB español.

Y todo ello gracias a la visión empresarial de Roig, que desde sus inicios apostó por un modelo de negocio diferente basado en la innovación, la producción nacional y el impulso de las marcas propias.

Sin embargo, este modelo ha sido tan alabado como criticado pues, detrás de toda luz existe una sombra y el meteórico ascenso de Mercadona no es una excepción.

Ya habían salido a la luz con anterioridad críticas sobre los escasos márgenes que deja a los proveedores y la demanda de exclusividad que les impone y que limita su capacidad de negocio, la pobre experiencia de compra online a través de su web o su decisión de no abrir las tiendas los domingos o festivos.

Sin embargo, estos lastres poco parecían importar a una compañía cuyas ventas y reputación no parecían aminorar, al menos hasta ahora. Y es que el programa Salvados ha decidido adentrarse en el verdadero modelo de negocio del supermercado y denunciar, a través de los propios empleados, las exigentes imposiciones.

Así, a pesar de unos sueldos aceptables, siendo el medio de 1.429 euros, y contratos indefinidos, el día a día de los empleados no parece ser tan idílico como quieren hacer creer desde la empresa.

Su escaso absentismo laboral, de tan solo un 1,5%, se debe a las estrictas condiciones que establecen a la hora de coger bajas médicas y que ocasionan a muchos trabajadores a acudir a sus puestos con brazos en cabestrillo e incluso muletas. Varios trabajadores criticaban duramente en el programa la cara B de la compañía en la que cuando se demanda una baja, "te meten en un listado y eres una persona perseguida. Te denominan T de terrorista".

En Mercadona, cuando uno coge una baja "se enciende la alerta", señala otro trabajador que afirma haber ido a trabajar con una rotura en el tendón de Aquiles.

Tampoco se vio con buenos ojos la afiliación de María, una trabajadora gallega, a un sindicato distinto al sugerido por la compañía, una decisión que tuvo las advertidas consecuencias que se tradujeron en la retirada de la prima anual.

Desviarse de las normas establecidas no parece estar permitido en la empresa que, en caso de baja médica debe asumir ciertos gastos al tratarse de una compañía autoaseguradora.

Advertencias, persecuciones o despidos improcedentes son algunas de las consecuencias que, según los propios trabajadores, tiene ponerse enfermo cuando se trabaja en Mercadona y que algunos han experimentado en carne propia.

Por su parte, los representantes de la compañía han dado la cara en el programa defendiéndose de estas acusaciones y asegurando que no existen presiones de ningún tipo hacia los trabajadores, ni despidos improcedentes, ni posibilidad de invención pues "son reglas del juego pactadas y respetadas".

Además, aseguran que los casos conocidos en el programa son aislados y no suponen la norma dentro de Mercadona, un negocio cuya ganancia reside "en vender lechugas". Unas lechugas que le han valido a Roig una fortuna de 8.000 millones de euros y el segundo puesto en la lista nacional de los más ricos.

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