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LA CRUZ DE BAYER CUMPLE 100 AÑOS

Nota de Prensa:

El 6 de enero de 2004 fue una fecha muy especial
para uno de los logotipos más famosos del mundo, la cruz de Bayer. Hace exactamente 100 años se inscribió el característico símbolo en el
Registro Imperial Alemán de Patentes y Marcas con el código de expediente F 4777 y el número correlativo 65777. Inicialmente, el emblema estaba protegido en el ámbito de los “medicamentos y medicamentos veterinarios,
desinfectantes, conservantes, colorantes de alquitrán y preparados químicos para tintorería y fines fotográficos”. Desde 1914, Bayer también
emplea el logotipo en sus productos fitosanitarios.

No es posible determinar con exactitud quién fue el “diseñador” de la cruz de Bayer original. En los archivos de la empresa existen dos versiones
diferentes sobre la historia de su creación.

Una de ellas atribuye el primer boceto a Hans Schneider, del departamento científico de Elberfeld. Un testigo presencial afirmaba lo siguiente:
“Era el año 1900. Yo tenía que hablar de algunos asuntos con él (Hans Schneider) cuando escribió en un trozo de papel la palabra ´Bayer´,
primero en horizontal y después en vertical. El resultado fue la cruz de Bayer. De pronto, arrancó la hoja del cuaderno, se disculpó y acudió de inmediato a la dirección, donde el logotipo fue muy admirado”.

La segunda versión cita como “inventor” de la cruz al Dr. Schweizer, que trabajaba a finales de la década de 1890 en la filial de Bayer en Nueva
York, donde debía promocionar los productos de la empresa alemana entre los médicos estadounidenses. El prolijo nombre de la empresa,
“Elberfelder Farbenfabriken vormals Friedrich Bayer & Co”, resultaba un obstáculo
importante en el contacto con los médicos. Por ello, el Dr. Schweizer desarrolló un sello muy sencillo con la conocida forma de cruz, que
inicialmente empleó en las cabeceras de las cartas y después en impresos y folletos, y que más tarde también recibió una excelente acogida en la casa matriz de Elberfeld.

Independientemente de quién fuera el autor de la idea, el nuevo logotipo inició su recorrido triunfal por todo el planeta, desplazando al primitivo emblema del león. Este precursor de la cruz de Bayer hacía alusión a los
orígenes de la compañía. En 1881, tras la muerte de su fundador Friedrich Bayer, la empresa familiar creada en 1863 se transformó en la sociedad anónima “Farbenfabriken vorm. Friedr. Bayer & Co. Elberfeld”. Aquel mismo
año, la empresa también logró su primera patente alemana para el ácido crocínico, lo que hacía necesario un logotipo como símbolo de la empresa
y sello de calidad. La decisión recayó en un emblema heráldico inspirado en el escudo de Elberfeld, la ciudad de origen de Bayer: el león rampante de cola bífida de Berg con la parrilla de San Lorenzo. Algunos años después,
este símbolo fue modificado con la adición de un yelmo y otros adornos,para en 1895 transformarse en un león alado dominando el globo terráqueo
con el caduceo de Mercurio, símbolo del comercio.

Tras el registro del nuevo logotipo, en los mercados europeos coexistieron inicialmente el león y la cruz, mientras que las filiales de Bayer en el extranjero utilizaban exclusivamente el nuevo emblema en sus impresos y envases. Con el paso de los años, el antiguo león de Bayer se vio desplazado también en Europa.

Una ingeniosa idea publicitaria que supuso un hito para la popularidad de la cruz de Bayer fue troquelar el nuevo símbolo en los comprimidos, sobre todo en la Aspirina. A partir de 1910, este “sello” protegía los productos farmacéuticos frente a las imitaciones, imponiéndose entre los
consumidores como símbolo de la máxima calidad.

En los años 1928/29 se modificó y modernizó por primera vez el logotipo, pasando a ser rectas las letras que hasta entonces se hallaban
ligeramente inclinadas. La imaginación publicitaria alcanzó nuevos máximos el 20 de
febrero de 1933 con una sensación tecnológica para la época: en dos chimeneas de la factoría de Leverkusen se fijó una instalación luminosa
intermitente de 70 metros de diámetro, con 2.200 bombillas eléctricas que representaban la cruz de Bayer: primero se encendía el círculo, y después
aparecían las letras. Después de numerosas transformaciones y modernizaciones, la cruz de Leverkusen –con su diámetro actual de 51
metros, sus 1710 bombillas y sus letras de 7 metros de altura– sigue siendo el logotipo más grande del mundo.

Otra etapa importante en la historia del símbolo fue la recompra de los derechos de uso del nombre y el logotipo de Bayer en Estados Unidos, en
septiembre de 1994. Durante más de 75 años, el nombre y la conocida cruz de Bayer habían estado en otras manos en ese país. Sólo la adquisición
del negocio de medicamentos sin receta Sterling Winthrop permitió un nuevo comienzo con el nombre y logotipo originales.

Desde su inscripción en el registro imperial de patentes y marcas el día de Reyes de 1904, el logotipo se ha modernizado varias veces. El último
relanzamiento se produjo el año 2002. “La forma actual de la cruz de Bayer, que por primera vez en su historia tiene un diseño multicolor, con
el azul y el verde de Bayer, representa la modernidad y frescura de la empresa. Irradia transparencia y dinamismo sin perder su forma
característica, asociada a la gran tradición de la empresa”, explica Heiner Springer, director de Comunicación Corporativa de Bayer, el área
responsable del diseño y de la promoción mundial del logotipo.

Cien años después de su registro oficial, la cruz de Bayer está presente en todos los países del mundo: en productos y envases, en las sedes y
filiales de Bayer, en aeropuertos y farmacias. Forma parte integrante de cualquier publicidad de Bayer, ya sea una valla o un anuncio de televisión.

Pero también aparece en las camisetas de los deportistas y en los emblemas de los clubes de Bayer. Con ello, no sólo es el símbolo de calidad y la imagen característica de una empresa, sino que también refleja el compromiso social de la compañía.

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