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El programa “Salvados” sobre la industria cárnica pasa factura a ElPozo

La industria porcina o todo lo que no hacer para gestionar una crisis reputacional

La industria porcina o todo lo que no hacer para gestionar una crisis reputacional

El mundo digital ha transformado de manera radical la forma en la que las marcas se comunican con los consumidores.

Si antes, las compañías utilizaban los medios como canal para llegar al público mediante un mensaje cuidadosamente editado, ahora, las redes sociales han roto la opacidad predominante y obligan a las marcas a ser totalmente transparentes.

Porque en el universo 2.0 se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. Las crisis de marca son, desde luego, inevitables, precisamente por esta falta de control del propio mensaje que se ha impuesto pero lo que sí es clave es la manera de gestionarlas.

Las marcas ya no son lo que dicen que son, sino lo que los demás dicen de ellas. La última en comprobarlo en sus propias “carnes” ha sido ElPozo que se ha visto envuelta en una tremenda polémica tras ser acusada por el programa de La Sexta, Salvados, de condiciones lamentables en sus granjas.

Este mismo domingo, 4 de febrero, Jordi Évole destapaba una vez más la verdad que se esconde detrás de una de las industrias más importantes de nuestro país, la cárnica, mostrando toda la crudeza de la situación en la que viven los animales.

Cerdos hacinados y moribundos con tumores y deformaciones en unas imágenes que provocaron la indignación inmediata de los espectadores que, a través de redes sociales se sumaron a la denuncia.

Por su parte, la compañía murciana, que no quiso participar en el programa a pesar de haber sido invitado en varias ocasiones, no tardó en emitir un comunicado al día siguiente desmintiendo lo reflejado en Salvados.

“Los animales que aparecen en las imágenes del reportaje jamás entrarían en la cadena de producción de ElPozo Alimentación. Los controles estipulados por la legislación española y por la propia empresa hacen inviable esta posibilidad”, aseguraba la marca que además aseguraba que “las imágenes grabadas corresponden a un área de recuperación sanitaria, es decir, que son animales que tienen algún tipo de malformación o enfermedad de nacimiento, que deben vigilarse para controlar su evolución y mejora y, si no se produce, llevar a cabo su sacrificio sanitario”.

Unas palabras que no han sentado nada bien entre los usuarios de redes sociales, muchos de los cuales han querido boicotear a la marca a través de la recolección de firmas mientras otros expresaban públicamente su intención de dejar de consumir no solo la marca, sino también de reducir la ingesta de carne.

A pesar de que la compañía acusaba al programa de emitir “imágenes capciosas que distorsionan totalmente la realidad sobre la actividad empresarial de la compañía”, la situación empeora cada día más para una de los principales productores de carne de nuestro país.

En primer lugar, el hecho de no haber aparecido en Salvados lanza un mensaje de opacidad, de tener algo que esconder. Si sus prácticas son tan éticas, seguras y acordes a las normativas, debería estar orgullosa de ello y, por lo tanto, mostrarlo contribuyendo a aumentar la confianza de los consumidores.

En segundo lugar, el comunicado posterior muestra un tono defensivo que no ayuda en absoluto a calmar las aguas, sino todo lo contrario evidencia con sus palabras aun más la situación de intranquilidad y no resuelve las dudas de los consumidores al limitarse a reproducir la normativa.

Pero si hay detractores de la compañía, también ha habido quien ha salido en defensa de sus prácticas. El gobierno murciano ha querido destacar el cumplimiento de los estrictos controles que se realizan en el sector, así como denunciar el daño “injustificado” que este suceso hace a la industria.

Por su parte, la Organización Interprofesional Agroalimentaria del Porcino de Capa Blanca (INTERPORC), también se ha pronunciado a través de su web en donde afirma que, con respecto al bienestar animal, “no hay zona del mundo donde los animales tengan, por normativa, más espacio, mejores condiciones higiénicas, sanitarias y alimentarias, ni mayores comodidades tanto en las granjas como en el transporte”.

Además, este mismo martes, 6 de febrero, el diario El Mundo, publica un publireportaje que firma Interporc y que se presenta como una respuesta al revuelo generado presumiendo de sostenibilidad y compromiso social del sector porcino.

Una forma de capear las crisis de reputación antigua que quizá en otro momento hubiese tenido cierto efecto pero que, en un mundo digital en el que ya no hay ni trampa ni cartón, solo significa tirar el dinero.

Una vez más asistimos a la demostración de la incapacidad de algunas marcas para entender el nuevo entorno comunicativo en el que el social media es mucho más que un simple lugar en el que se vuelca información de forma unidireccional.

No satisfacer las demandas del consumidor se paga caro y, desde luego, ElPozo no va a salir indemne de esto. Eso sí, la industria cárnica ha sido la primera pero no parece que vaya a ser la última pues hay quien apunta a que el sector lácteo será el próximo en someterse al examen más duro, el del público.

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