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LA MÚSICA QUE NO ES MARCA YA NO ES RENTABLE

Hoy por hoy un artista que desee subsistir en la vorágine del mercado, con sólo cantar no conseguirá nada. Si bien antes el merchandising, el concepto de concierto espectáculo o escribir la biografía del cantante estaba sólo destinado a grandes figuras que se habían constituido a sí mismos como marcas, como Michael Jackson o Madonna, lo cierto es que ahora mismo cualquier joven talento que desee sacar más de un single deberá pasar por este filtro, tal y como recoge un artículo de Expansión.

El motivo es la acuciante crisis de ventas de discos que han caído un 50% en los últimos cinco años, lo que ha obligado a las compañías discográficas a encontrar nuevos modos de encontrar ingresos.

Y este nuevo modo de calibrar los ingresos que se obtienen de los artistas es haciéndolos firmar un Full Rights Contract o contratos 360 grados. Estos contratos no contemplan sólo la discografía de los artistas sino toda su carrera: conciertos, merchandising, campañas publicitarias, biografías…El primero en firmar un acuerdo de este tipo fue Robbie Williams con EMI en 2002 y fue seguido por muchos más. Y es que, según Music Managers Forum, asociación británica de representantes de músicos, en la actualidad dos tercios de los ingresos de los artistas provienen de este tipo de actividades.

Las discográficas a cambio ofrecen un mayor porcentaje sobre la venta de discos e invierten más en el cantante como un valor a largo plazo y es que probablemente de aquí a algún tiempo este sea el único modo de que las nuevas promesas sean contratadas por multinacionales.

En el reverso de esta historia está la figura del manager, encargado de gestionar tradicionalmente la carrera del artista y de velar por sus intereses, está viendo como las discográficas ocupan su papel. La reacción por los miembros del sector no se ha hecho esperar, considerando que una empresa tiene demasiados intereses como para velar objetivamente por los del artista, aunque saben de antemano que es imposible enfrentarse a los gigantes empresariales.

Por su parte, la industria sigue con su imparable concentración en la gestión de las carreras de los artistas y las multinacionales ya han movido ficha para no quedarse atrás. Así, Warner invirtió el pasado año en dos empresas de managment, Taisuke y Front Line Managment en Japón y EEUU respectivamente. En tanto, Universal compró Sanctuary Records por 68,5 millones de euros, sello inglés que controla las carreras de Elton John y Robert Plant. Parece que nadie quiere quedarse fuera.

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