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LA SALUD EN SU CESTA DE LA COMPRA

Redacción

Escrito por Redacción

Nota de Prensa:

La salud (18 %), junto con el ahorro de tiempo y de esfuerzo (18 %), es una de las razones más importantes por las que las amas de casa españolas escogen el menú para sus familias, según datos del estudio FamilyfoodPANEL de TNS Worldpanel.

Asimismo, los niños más pequeños de 0 a 4 años y los adultos de más de 65 años son quienes más eligen su consumo por ser saludable. En el caso de los niños, podemos decir que las raciones que se eligen para ellos aduciendo como motivo que es un alimento saludable son un 15% superiores que en otros grupos de edad, y que en el caso de los mayores de 65 años son un 7% superiores a la media. En el lado opuesto se encuentran los jóvenes y adultos de 15 a 34 años con la elección de alimentos por su componente saludable en un 6 y un 7% por debajo de la media de la población.

Del estudio de TNS Worldpanel también se desprende que las mujeres de 15 a 34 años y las de más de 65 son los grupos donde más se observa que en términos relativos las mujeres consumen más por razón de salud que los hombres, es decir, se cuidan más que los hombres.

Si observamos los resultados por grupos familiares, se observa que las familias de retirados, con un 24,2 %, y las familias con hijos pequeños y de mediana edad, con un 17,1 y un 21 % respectivamente, son las que más tienen en cuenta la salud a la hora de hacer la cesta de la compra. Mientras tanto, los independientes, ya sean jóvenes o adultos, con un 1,4 y un 2,8 % respectivamente, son los grupos que reconocen prestar una menor atención a la salud en cuanto a sus hábitos de consumo de comida.

Sin embargo, el concepto de saludable varía en los dos grupos familiares que más cuidan su dieta, ya que demandan productos diferentes en cada uno de los casos para satisfacer la misma demanda. Así, mientras que en las familias con niños destaca el consumo de productos «sanos» como los cereales, yogures o zumos de fruta; en las familias más mayores y sin niños se decantan hacia otro tipo de productos saludables como legumbres, ensaladas y verduras, pescado, sopas, cremas y purés, fruta o infusiones.

En cuanto a los productos considerados menos sanos por el consumidor destacan las patatas fritas y aperitivos, chocolates, foie gras y paté, tartas, bollería y refrescos; con un consumo elevado en las familias más jóvenes o con niños. También se consideran poco sanos alimentos como las tartas y pasteles, los frutos secos y los huevos, más consumidos en las familias más mayores o sin niños.

Si nos fijamos en el consumo por hogares, el estudio refleja la existencia de 5 categorías de hogares: los hogares saludables tradicionales (que representan el 20%); los saludables modernos (que son el 10 %); los indiferentes (con el 26%); los festivos (6%) y los prácticos (38%).

La primera categoría (los hogares saludables tradicionales) está formada principalmente por hogares de retirados de clase alta-media alta que eligen sus menús por ser sanos y por costumbre. Sus productos preferidos son la fruta, las verduras, los yogures, las ensaladas, el arroz, el pescado o las legumbres.

En cuanto a los saludables modernos, fundamentalmente son hogares de parejas (ama de casa de 35 a 49 años) con hijos pequeños o adolescentes, de clase socioeconómica media. La elección del menú se hace por dos motivos: que guste a los hijos y a la vez sea saludable. Consumen más galletas infantiles vitaminadas y cacao en polvo, así como tartas y pasteles.

Por su parte, los indiferentes responden a un perfil de parejas adultas sin hijos o retirados de clase socioeconómica baja, que eligen su menú en base al precio, y que no tienen ningún producto estrella en sus cestas de la compra.

En los hogares festivos, de gran tamaño y de clase baja, la elección del menú sirve para satisfacer el hambre, aportando un carácter festivo a través del cambio y el placer y de crear muchas «ocasiones especiales». Son consumidores habituales de refrescos; cacao en polvo; bollería; frutos secos; palitos/colines; nata líquida o bombones.

Y finalmente, los prácticos, muy habituales en hogares de personas solas o parejas jóvenes sin hijos o con hijos recién nacidos, de clase media-baja. Estos hogares eligen sus menús por cuestiones de estocaje (todos los productos estaban disponibles o necesitaba consumirlo o acabarlo), y por ser rápidos y cómodos de preparar, aunque sin renunciar al placer y a la diversidad. Sus productos más habituales son los platos preparados, los bocadillos, la bollería, los refrescos, las carnes, los embutidos, los helados y las salchichas de frankfurt.

Esta clasificación nos sirve para concluir que el ciclo del hogar también determina actitudes a la hora de consumir productos de alimentación. A medida que la estructura del hogar cambia, la actitud frente al consumo de comida también cambia.

 

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