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El primer lápiz plantable despierta gran interés entre medios y blogueros

sprout-pencilCuando tres estudiantes norteamericanos de la Universidad MIT en Boston lanzaron en 2012 la idea de un lápiz plantable en la página web de micromecenazgo (crowdfunding) más grande del mundo, las cosas se desarrollaron rápidamente. En 30 días, más de 2000 personas habían invertido aproximadamente 40 000 USD en el proyecto —una cantidad que superó con creces las expectativas—. Se registró un masivo interés, también por parte del fundador de Sprout Michael Stausholm.

“Me gustó mucho la idea y pensé que tenía un gran potencial”, dice Michael Stausholm, quien anteriormente ha trabajado como asesor de sostenibilidad para empresas. A raíz de esto, firmó un contrato con los estudiantes para la distribución y la venta en Europa de los primeros lápices, que se pusieron a la venta en las tiendas en junio de 2013. Desde entonces ha comprado todas las patentes y los derechos de propiedad intelectual de los lápices y actualmente es el accionista mayoritario de Sprout.

Desde que los lápices que brotan salieron al mercado, han gozado de un gran interés, tanto por parte de los medios de comunicación como de los blogueros de todo el mundo. Hasta el momento, más de 3000 blogueros han escrito sobre el lápiz, por lo que Sprout ha tenido que contratar a un empleado a jornada completa para la oficina central de Dinamarca, que se ocupa exclusivamente de estas consultas.

Michael Stausholm revela que Sprout, a pesar de ser una empresa joven, no ha invertido una gran cantidad de dinero en la comercialización de los lápices porque gozan de tan buena fama que casi se venden solos. Y con nuevos productos en la cartera, la estrategia de la empresa es seguir contando la historia de la sostenibilidad. – Sprout es sinónimo de sostenibilidad y es una respuesta a la creciente cultura de consumo que hemos desarrollado en nuestra sociedad. A nuestros lápices se les puede dar una nueva vida cuando ya han cumplido su función principal, lo que ha atraído especialmente la atención de las empresas. Vemos una tendencia creciente en las empresas y organizaciones de todo el mundo encaminada a presentar un perfil más ecológico y más sostenible. En cierto modo se podría decir que Sprout ha captado el espíritu de nuestra época, dice Michael Stausholm.

Una gran cantidad de los lápices Sprout se venden a empresas que los personalizan grabando su logotipo de empresa o mensaje en ellos.

Entre las grandes empresas que ya han sustituido al tradicional bolígrafo de empresa con el lápiz Sprout se cuentan Disney, IKEA, Pepsi, Bank of America, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Save the Children y Telekom Italia. Colegios, ayuntamientos y oficinas gubernamentales figuran también en la lista de clientes.

Una de las muchas ventajas del lápiz Sprout es que explica la compleja noción de sostenibilidad de forma simple y sencilla.

– Una de nuestras tareas más importantes es hacer que la sostenibilidad se convierta en algo que sea accesible, comprensible y divertido. Y ahí es donde nuestros lápices y papeles que se pueden plantar contribuyen a centrar la atención en la reutilización de los recursos del planeta. Es en una escala micro, pero por algún sitio hay que comenzar, dice.

Las ambiciones de Sprout son grandes. Con una inversión de capital en la primavera de 2015 de un inversor danés, Sprout tiene la mira puesta en el mercado estadounidense. El objetivo es convertirse en un líder mundial de productos de consumo innovadores, sostenibles y ecológicos, fabricados con materiales biodegradables y bajo condiciones de trabajo socialmente responsables.

El lápiz Sprout y otros productos relacionados, pendientes de patente, son marcas registradas legalmente protegidas en todos los principales mercados, incluyendo de forma enunciativa, mas no limitativa, Europa, EE. UU., Canadá, China, Japón, Corea del Sur, Australia y Turquía.

Nota de prensa.

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