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Las 4 verdades menos apetitosas del gigante de la alimentación Nestlé

nestlé¿Se imagina una semana sin llevarse a la boca un solo producto del gigante suizo de la alimentación Nestlé? Los tentáculos de semejante titán alimentario son tantos y tan variados que contestar a esta pregunta con un rotundo “no” no resulta tan fácil como parece a priori.

Pero, ¿hasta qué punto compensa al consumidor su dependencia de Nestlé y de sus múltiples productos? La televisión pública alemana ARD se ha propuesto responder a esta pregunta en la última edición de su programa Markencheck, donde la cadena pone cada semana sobre la lupa una marca y destapa sus vergüenzas (o ausencia de vergüenzas).

Y lo cierto es que, según Markencheck, detrás del grupo alimentario suizo, matriz de marcas tan conocidas como Maggi, Nescafé o Nesquik, hay unas cuantas vergüenzas. A continuación, repasamos las verdades menos apetitosas de la empresa helvética:

1. Los productos de Nestlé son el doble de caros que los de otras marcas
Para poner a prueba la competitividad de los precios de Nestlé, el equipo de Markencheck envió a dos equipos distintos a sendos supermercados. El primero aterrizó en el supermercado con un objetivo en mente: comprar 25 productos distintos de Nestlé y hacerlo buscando deliberadamente “gangas” (es decir, comprarlos al mejor precio posible). La misión del segundo equipo fue completamente distinta: visitar un supermercado especializado en descuentos y buscar alternativas baratas a 25 productos de la empresa helvética (los mismos que los del primer grupo). ¿El resultado del experimento? Que mientras el primer equipo se gastó 67,50 euros en los productos de Nestlé, el segundo desembolsó menos de la mitad, apenas 31,72 euros, por los mismos productos (de marca distinta a Nestlé, eso sí).

2. En la comida para perros de Nestlé hay trazas de anticongelante
Así lo aseguran al menos numerosos propietarios de perros en Estados Unidos, que basan sus afirmaciones en análisis practicados al hígado y los riñones de sus queridas mascotas. Al otro lado del charco hay incluso una página en Facebook, según la cual centenares de perros habrían fallecido como consecuencia de Purina, filial de comida para mascotas de Nestlé. Un abogado de San Francisco, que es quien está detrás de esta página, llevó en su día a analizar a un laboratorio los productos de la marca Purina y los resultados del análisis fueron contundentes: en la comida para perros de la marca había trazas de moho y de una sustancia anticongelante (propilenglicol). Pero el escándalo de la comida para perros de Nestlé no termina aquí. Yasmine Motarjemi, una ex ejecutiva de Nestlé vinculada a la compañía suiza hasta el año 2010, reconoce abiertamente ante las cámaras de la ARD que el grupo alimentario se vio implicado en su día en un caso de maíz contaminado con moho detectado hace unos años en Venezuela y que se cobró la vida de centenares de perros y gatos en el país sudamericano. Al parecer, Nestlé puso en manos de un proveedor los controles de calidad y seguridad alimentaria del maíz con el que fabricaba su comida para mascotas y el proveedor, aun siendo consciente de que el producto estaba contaminado, se lo vendió a la marca suiza como libre de sustancias nocivas. Motarjemi asegura que, aunque Nestlé fue engañado en este caso de manera deliberada por su proveedor, el problema podría haberse evitado con unos controles más estrictos en la cadena de suministros por parte de la compañía.

3. El agua mineral deja pingües (y vergonzosos) beneficios en las arcas de Nestlé
Nestlé se hace literalmente de oro con el agua mineral. Una botella de la marca San Pellegrino, filial de Nestlé, cuesta, por ejemplo, 1,19 euros. En cambio, una botella de agua de las mismas características de la marca blanca Saskia, comercializada por el supermercado Lidl, tiene un precio de sólo 0,25 euros. El agua San Pellegrino es por, lo tanto, cinco veces más cara que el agua de Lidl y 800 veces más cara que el agua del grifo. El experto en recursos medioambientales Frankin Frederick critica en el programa de la ARD que Nestlé haya convertido el agua en un auténtico negocio a expensas de la población local de donde extrae el agua que luego vende en carísimas botellas. ¿Un ejemplo? Lo que ocurre, por ejemplo, en los pueblos que hay en las inmediaciones de México D.F. En estas localidades las autoridades municipales tienen totalmente prohibida la construcción de fuentes por la sequía que azota esta zona. En cambio, Nestlé tiene vía libre para construir fuentes en esta área, llenar miles de botellas a precio de oro y de paso dejar desabastecida a la población local, asegura Frederick. En el documental la multinacional suiza responde a las críticas de Frederick por boca del ejecutivo José López, que recalca “que los consumidores compran productos de Nestlé porque quieren”. Además, Nestlé está muy implicado en las infraestructuras locales de las regiones donde construye sus fábricas, asegura López.

4. Los platos preparados de Nestlé distan mucho de ser saludables
Para poner a prueba la salubridad de los platos preparados de Nestlé, el equipo de Markencheck organizó una suerte de campamento en el que seis consumidores distintos tuvieron que alimentarse única y exclusivamente de los productos del gigante suizo durante una semana completa. Y parece que los platos preparados de Nestlé no cayeron muy bien a los estómagos de los participantes en este singular campamento. Un buen número de campistas reportó cansancio y agotamiento durante los primeros días de su singular aventura. Y no sólo eso, una consumidora sufrió diarrea durante su estancia. Los resultados finales del experimento los conoceremos la semana que viene, en la segunda parte del especial de Markencheck dedicado a Nestlé.

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