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Las aerolíneas low cost quieren ser compañías de viajes todo-en-uno

Las aerolíneas diversifican su oferta ante la agresividad de la competencia

La creciente competitividad del sector de las aerolíneas low cost está obligando a diversificar la oferta de productos hasta límites inimaginables.

aerolíneasLa competencia entre las aerolíneas es cada vez más agresiva. Este panorama altamente competitivo, al que se une un aumento en los precios del combustible, está obligando a las compañías aéreas a diversificar su oferta de productos y ofrecer desde hoteles hasta entradas para obras de teatro o musicales.

Unos ingresos adicionales que ya han ido aumentando progresivamente y se han convertido en parte fundamental del modelo de negocio de las aerolíneas. “Este año podría ser un momento decisivo para la aviación, ya que las compañías empiezan a registrar más beneficios por los servicios adicionales que por el coste de los billetes”, señala John Grant, socio de la consultora Midas Aviation, según Expansión.

En tan solo diez años, las diez primeras aerolíneas a nivel global incrementaron los ingresos de este tipo de productos desde 2.100 millones hasta 29.700 millones a nivel global, como señalan IdeaWorksCompany (IWC) y CarTrawler. United Airlines es la que más cantidad factura por servicios adicionales. Entre dichos servicios se incluyen también el cobro de equipajes o de elección de asientos y las comisiones de las agencias de viajes.

Una de las compañías que más está apostando por este modelo de negocio es Ryanair. Su consejero delegado, Michael O’Leary, ya ha afirmado varias veces que su deseo es que la aerolínea se convierta en “el Amazon del viaje”. O’Leary pretende que este tipo de ingresos aumenten hasta en un 30%, y va por el buen camino. Entre 2017 y 2018 se produjo un incremento del 25%, ascendiendo a 2.000 millones del total de ingresos de la compañía durante dicho periodo.

De hecho, su director de marketing, Kenny Jacobs, ya decidió describir a principios de este año a su compañía como “una agencia de viaje con una aerolínea de bajo coste como su principal negocio”. Por lo tanto, su objetivo es satisfacer todas las necesidades del viajero, desde los vuelos hasta el alojamiento, pasando por la compra de entradas o el alquiler de vehículos. El último nivel sería permitirle comprar hasta ropa o comida en cadenas de supermercados.

Pero no solo Ryanair se juega mucho fuera de las pistas de aterrizaje. Otras aerolíneas, como easyJet o Eurowings, ya han decidido apostar por los servicios hoteleros, entre otros. “Ahora mismo solo hay medio millón de pasajeros que reservan hotel con nosotros, cuando el potencial es de 20 millones“, señalaban desde easyJet.

“Con independencia de si las aerolíneas firman o no contratos exclusivos con grupos como empresas de alquiler de coches, la rentabilidad para las líneas aéreas es mayor si hay más competencia entre los suministradores”, señala Bobby Healy, director de tecnología de CarTrawler, una de las compañías más buscadas por las aerolíneas para ofrecer estos servicios complementarios a sus clientes.

Pero no todo el mundo está contento con esta nueva tendencia. Los aeropuertos se muestran especialmente recelosos, ya que las aerolíneas intentan captar parte de su negocio. Aunque por el momento pueden respirar tranquilos, ya que estas compañías aéreas todavía tienen muchos deberes que completar si de verdad quieren asemejarse, aunque sea un poco, a Amazon.

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