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Las marcas de coches, en pie de guerra con los concesionarios

Las marcas de automóviles podrían volver a enfrentarse a la pesadilla que ya les supuso el hecho de que se aprobara la enmienda que los concesionarios consiguieron que acompañara  a la Ley de Economía Sostenible en España, que fue aprobada por el Congreso de los Diputados  el pasado mes de febrero. La imposibilidad de aprobar ahora una nueva Ley de Distribución antes de las elecciones puede romper los acuerdos entre ambas partes.

Es prácticamente imposbile que la ley, que se ha elaborado en los últimos meses, pueda ser aprobada antes de la disolución del Parlamento. Los más optimistas estiman que se necesitará un año más antes de que esa nueva norma pueda salir a la calle. Por parte de los concesionarios, representados por su federación, Faconauto, y por Ganvam, se indica que ellos aceptaron que no entrara en vigor la enmienda 16 de la Ley de Economía Sostenible ante el compromiso del Ministerio de Industria de promover una ley de Distribución.

Los puntos más críticos de esta enmienda son, según informa el diario El Mundo:

– Cuando una marca exija la compra de un stock que excede las previsiones del mercado, su concesionario podrá devolverle las unidades no vendidas al cabo de 60 días en las mismas condiciones en que las compró

– Los concesionarios podrán traspasar el negocio sin autorización de las marcas siempre que el comprador se comprometa a mantener las cláusulas del contrato

– La cancelación del contrato a un concesionario conllevará nuevos costes para la marca que incluyen indemnizaciones por clientela, plantilla despedida y el fondo de comercio generado, además de la obligación de recomprar toda la mercancía (vehículos y recambios, principalemente) y compensar las inversiones no amortizadas.

Francisco Salazar Simpson, vicepresidente de la federación de concesionariosa, Faconauto, señala que esta situación se podría haber evitado entre las marcas y los concesionarios de automóviles si ambas partes hubieran pactado tres puntos que ellos consideran básicos.

En primer lugar, que los concesionarios, dice, son dueños de sus negocios y por ello tienen libertad para tomar decisiones sobre las ventas, aunque admiten que la marca puede poner condiciones. Por otro lado, los concesionarios piden libertad para elegir sus herramientas de financiación. Y, por último, la capacidad de rechazar productos no deseados, es decir, más coches que los que pueden vender. Aspectos con los que las marcas de automóviles discrepan y que han vuelto a levantar una «guerra» entre las dos partes implicadas.

 

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