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Las marcas quieren ser las que cuenten sus historias en sus propios medios

Las marcas quieren ser las que cuenten sus historias en sus propios mediosLos contenidos vuelven a ser una pieza clave. Después de más de cinco años de coqueteo con los contenidos generados por el público o los usuarios y el abandono del control por parte de las marcas, las empresas han vuelto a darse cuenta de que tienen tanto la responsabilidad como el derecho de contar sus propias historias.

El problema es que en estos últimos cinco o seis años las reglas que rigen el engagement han cambiado, y las marcas, los departamentos de relaciones públicas y las agencias no saben muy bien cómo crear contenidos editoriales dentro de los social media, unos medios que requieren información continua las 24 horas del día y los 7 días de la semana.

Las marcas más adelantadas ya se han dado cuenta de que las redes sociales son plataformas para publicar contenidos y en las que las conversaciones se producen a distintos niveles. Club Monaco, Nokia, Allstate e IBM ya se han adentrado en los editoriales en social media a través de revistas online, blogs, o documentales en vídeo demostrando, como afirma Matthew Yeomans en AdAge, que las marcas también pueden ser interesantes, informativas y útiles.

Pero, al mismo tiempo que las publicaciones editoriales sociales de las marcas han logrado convertir a las corporaciones en empresas mediáticas en cierta manera, la comunicación corporativa puede verse afectada negativamente por esta tendencia. Por mucho que una marca aprenda a contar muy buenas historias en la red, ¿cómo puede convencer a la audiencia de que es sincera, de confianza y creíble?

Para los buenos periodistas, esto se consigue a través de una serie de reglas de “juego limpio”, comprobando los hechos y utilizando las fuentes apropiadas para su investigación. Pero las marcas, a medida que se convierten más en editores de contenidos, y cuanto más buscan conseguir un diálogo y ganarse la confianza de sus públicos a través de los contenidos, más responsabilidad tendrá que asumir. Cada vez más preferirán contar sus propias historias en lugar de recurrir a una fuente externa, pero también tendrán que enfrentarse a problemas con el público a medida que aumenten su papel como fuentes informativas.

Yeomans asegura que aprender a crear buenas historias, aunque requiere tiempo, puede lograrse a través de un proceso de experimentación creativa. Hay que desarrollar una voz auténtica, conseguir hechos ciertos y retener el respeto de la audiencia todo lo que se pueda.

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