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Las ranas de Budweiser: un anuncio que nadie olvidará

Las ranas de Budweiser: un anuncio que nadie olvidaráA finales del verano de 1994 el nuevo director de marca de Budweiser, Mike Brooks, quería una nueva campaña que contemporizase la marca para hacerla más atractiva al segmento de consumidores de entre 21 y 30 años de edad. Y entre todas las ideas presentadas hubo una que le llamo especialmente la atención, con una tarjeta en la que aparecía un fondo de espuma blanca con unas ranas sentadas sobre unos cojines de lirios con el logotipo de Budweiser en el fondo. Esta tarjeta se amplió con una grabación de ranas croando que iban formando el nombre de la marca, “Bud … bud … weis … bud … weis … bud … weis … bud … weis … er”.

Era algo maravillosamente simple y Brooks no pudo contener la risa ante lo absurdo de la idea. Entre todo lo que se mostró, las ranas destacaron. Al día siguiente presentó este concepto a los altos ejecutivos de la compañía y es difícil saber por qué estos pensaron que las ranas ayudarían a vender el producto a los consumidores de 25 años pero fue sin duda un concepto único, ya que nunca habían visto esto antes. No era un anuncio clásico, con un lema impactante, ni hacía referencia a la tradición. Sin embargo, tenían la sensación de que era un concepto que, si era correctamente ejecutado, probablemente la gente no sólo lo recordaría, sino que nunca lo olvidaría.

Por esto se decidió que Brooks debía presentarlo ante la convención anual en la que se aprobaban los planes de marketing para el año siguiente. En mitad de su presentación de cuatro horas introdujo a las ranas como ‘una idea para un anuncio de treinta segundos, para su aprobación’. Para ello, presentó la tarjeta con el dibujo y la grabación de las ranas.

Cuando la cinta terminó, todas las miradas se dirigieron a August III, quien no reaccionó. “No lo entiendo, Brooks”. Pidió escuchar de nuevo la grabación y, en medio de la misma, comenzó a reír a la vez que lo hacía el resto de la sala. Brooks continuó explicando cómo el mensaje se basaba en lo atractivo que es Budweiser, de tal modo que hasta las ranas se sentían atraídas por la marca. Además especificó el coste de 2,3 millones, que incluía un gasto de 1,2 millones para la primera emisión, que se iba a producir durante la Super Bowl.

Las ranas de Budweiser consiguieron superar al legendario Spuds MacKenzie en la encuesta semanal de anuncios del USA Today, que mide la popularidad y efectividad de las campañas. El anuncio fue número 1 durante tres meses seguidos, con más del 50% de los encuestados diciendo que recordaban el anuncio y que les había gustado mucho. Advertising Age informó de que este anuncio consiguió triplicar la conciencia de marca de Budweiser entre el grupo objetivo de 21 a 30 años de edad. Y la industria de la publicidad honró a la agencia con un buen número de premios. ¿Volverá algún día a producirse un fenómeno así?

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