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Lo que Microsoft debe y no debe hacer para volver a ser lo que era tras la salida de Ballmer

La salida inminente de Steve Ballmer como CEO de Microsoft ha dado la fantástica oportunidad a su compañía de transformarse. Con esta despedida, Microsoft puede decir adiós definitivamente a su imagen de empresa desesperada por seguir siendo relevante y dar la bienvenida a una empresa vibrante.

Por supuesto, esto no significa que vaya a ser fácil. La reinvención siempre implica riesgos, y se requiere humildad, algo no muy común entre los ejecutivos de Microsoft. Esto es lo que Microsoft debería y no debería hacer si quiere tener alguna posibilidad de conseguir de nuevo el éxito.

Recordar quiénes son sus usuarios: Durante los últimos años, la consola de juegos Xbox se ha mantenido como el éxito de la marca. El problema fue la creación de la Xbox One, una consola más centrada en la transmisión y en otros servicios que en la entrega de valor a su público objetivo , los jugadores.

No poner a más Ballmers al mando: Independientemente de sus méritos, Steve Ballmer siempre será recordado por su habilidad de obtener malos resultados ante cualquier tendencia tecnológica.

Pensar como una startup: Microsoft es una gran empresa, por lo que podría tener sentido para dividir la empresa en pequeñas partes para hacerlo todo más ágil, pero hay otras maneras de invocar la creatividad y la energía de un negocio.

Los empleados de Google dedican 20% de su tiempo de trabajo en proyectos paralelos y los ejecutivos de Apple son conocidos por ser muy prácticos con el software y hardware de desarrollo y diseño. Microsoft haría bien en mantener la concentración en la innovación y la diferenciación.

No  enterrar la cabeza en la arena: En la mente de muchos consumidores, Microsoft es sinónimo de Windows, un mercado que se están muriendo. Aunque Microsoft tenía Windows Mobile antes que Google o Apple, fue siempre una parte de la compañía ignorada.

Invitar a nuevos desarrolladores: Microsoft centró su atención en los dispositivos móviles 2010, demasiado tarde. Ahora Windows Phone 8 está empezando a mostrar algunos signos de vida pero su ascenso a la fama se parece más a un paseo cojeando.

– No confundir al público: Las tabletas de superficie son un claro ejemplo de como surge el desastre cuando se confunden a los consumidores. Microsoft dio a conocer dos tablas diferentes con nombres similares, el Surface RT y Surface Pro. Pero por desgracia, los principales compradores no entienden la diferencia.

No disparar a la competencia: Esos anuncios en contra de Apple no hacen que la imagen de Microsoft sea mejor, más bien suelen conseguir el efecto contrario.

– Tomarse en serio las nuevas tendencias: La casa inteligente, con habitaciones interactivas, paredes, sensores que le puede decir cuando hay que regar las platas y superficies de la cocina que pueden llamar y leer recetas en voz alta. Sí, parece que aún estamos muy lejos de ver este tipo de casas, en cambio, Microsoft tiene mucha experiencia en este espacio. Eso significa que este mercado podría ser buena opción para marcar la diferencia.

 

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