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Los 3 "cadáveres" en el armario de IKEA

ikeaFamiliar, económica y “cool”, muy “cool”. Así se presenta la marca IKEA a la opinión pública. Y lo cierto es que la gente tiene en general una imagen muy favorable de la famosa sueca. Escoltada por una estrategia de marketing y publicidad que es absolutamente merecedora de “matrícula de honor”, IKEA es una marca que gusta. Sus más de 300 tiendas repartidas por todos los rincones del planeta así lo demuestran.

Sin embargo, en IKEA no es oro todo lo que reluce. La televisión pública alemana ARD se ha propuesto destapar el lado oscuro de la aparentemente cándida empresa escandinava en el programa Markencheck y parece que, a fuerza de buscar rebuscar en sus armarios, ha encontrado unos cuantos “cadáveres”. A continuación, hacemos recuento de “cadáveres”:

1. Comprar en IKEA provoca mucho estrés
Para poner a prueba el estrés que padecen (supuestamente) los compradores de IKEA, el equipo de Markencheck puso en marcha un curioso experimento. Envió de compras a diez parejas distintas a IKEA y a la empresa de muebles Höffner, rival de la marca sueca en Alemania. Cinco de las parejas comenzaron su periplo de compras en IKEA y las otras cinco en Höffner. Pertrechadas de un presupuesto de 350 euros, las parejas dispusieron de dos horas para comprar los artículos previamente anotados en una lista de la compra. Una vez concluida su primera “orgía” de compras, las parejas participantes en el experimento debieron repetir la misma experiencia en otro punto de venta. El experimento estuvo en todo momento supervisado por Stefan Hey, un experto en el cálculo de los niveles de estrés de las personas. Antes de ir de comprar, el nivel de estrés de los participantes era de 150 puntos. Tras su aventura consumista en IKEA, ese nivel de estrés pegó un salto hasta los 300 puntos. En cambio, en Höffner los niveles de estrés de los participantes aumentaron solo hasta los 250 puntos. ¿La moraleja? Que comprar en IKEA pone al parecer a flor de piel los nervios del consumidor.

2. La calidad de los muebles de IKEA es más bien “justita”
La mítica estantería Billy de IKEA se ha hecho sorprendentemente más y más económica durante los últimos 30 años. En 1980 Billy costaba 51 euros. 34 años después, en 2014, la estantería había bajado su precio hasta los 38 euros. ¿Es la calidad de las estanterías Billy de hace 30 años la misma que en la actualidad? Para responder a esta pregunta Markencheck hizo comparar a un carpintero cuatro estanterías Billy de aproximadamente 30 años con este mismo modelo en la actualidad. En el transcurso de los últimos 30 años IKEA ha reemplazado en Billy las iniciales juntas de metal por juntas de plástico. Y no sólo eso. El atornillaje es también bastante mejor en las viejas estanterías Billy de hace 30 años que en las nuevas. Billy tiene además en la actualidad apenas 80 centímetros de ancho. Hace 30 años la famosa estantería era 10 centímetros más ancha. También la calidad de los tablones de madera con las que está fabricada la estantería Billy ha menguado durante los últimos años. Esos tablones son hoy un milímetro más finos que en los años 80. Aun así, tanto las estanterías de hace 30 años como las nuevas tienen idéntica capacidad de carga: unos 20 kilogramos.

3. IKEA fabrica muebles a precio de saldo en la última dictadura en suelo europeo
El denominado “diseño democrático”, del que tanto presume IKEA, es el que guía los designios de la celebérrima multinacional sueca. Y fiel a ese “diseño democrático”, IKEA se vanagloria de precios justos, de salarios justos y también de políticas “eco friendly”. Aun así, no todo es “justo” en la empresa nórdica. IKEA apoyó en su día a la RDA (República Democrática Alemana) y utilizó como mano de obra a presos políticos de la antigua Alemania comunista. Este oscuro episodio, desempolvado en 2011, forzó a IKEA a disculparse públicamente. Con todo, parece que las disculpas de la compañía no fueron del todo sinceras porque todo apunta a que ha vuelto de nuevo a las andadas. Uno de los proveedores de IKEA, la empresa VMG, tiene sede en Bielorrusia, que ostenta el dudoso honor de ser la última dictadura en suelo europeo. En VMG se fabrican, según Markencheck, las cómodas Brimnes de IKEA. ¿Lo peor? Que los empleados de VMG cobran apenas 360 euros al mes por maratonianas jornadas de trabajo de 12 horas diarias. ¿Es compatible el sacrosanto “diseño democrático” de IKEA con sus fábricas en Bielorrusia? Responder a esta pregunta con un “sí” rotundo se hace bastante difícil después de ver el poco adulador reportaje que Markencheck dedica a IKEA.

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