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Los consumidores les dan un ultimátum a las marcas: Y tú, ¿de qué bando estás?

bandosEn el último año, los acontecimientos políticos han marcado nos solo el rumbo de la sociedad, sino también el de las marcas. Y es que el inesperado sí al Brexit en Reino Unido y la victoria de Donald Trump en las elecciones estadounidenses han supuesto la fragmentación y el posicionamiento de la opinión pública.

Además se ha instaurado un clima de miedo, incertidumbre y dudas entre la ciudadanía. Mientras los medios, se muestran cada vez más partidistas, la sociedad pide ahora también a las marcas que muestren de qué lado están.

La semana pasada veíamos esta tensión en el mundo marketero con la polémica generada a raíz de la aparición de publicidad de la marca Kellogg’s en la web de noticias Breitbart News caracterizada por su discurso misógino y racista.

La marca optó por retirar sus mensajes comerciales del site, después de la presión de la cuenta de Twitter Sleeping Giants, alegando que el medio no se alineaba con los valores de Kellogg’s.
Un movimiento que fue contestado por el editor de Breitbart, Alexander Marlow calificándolo de “desafortunado acto de cobardía”.

Este suceso no hace más que visibilizar el actual dilema al que se enfrentan las marcas que, aunque tradicionalmente se han mantenido al margen de los partidismos, ahora se ven forzadas a escoger un bando.

Lo mismo está ocurriendo al otro lado del Atlántico, en Reino Unido, en donde marcas como Lego ya han anunciado el cese de su publicidad en diarios como el Daily Mail tras una intensa campaña ciudadana que insta a las compañías a retirar sus mensajes comerciales de los diarios que inciten el discurso de odio especialmente hacia inmigrantes y refugiados.

Entre las cabeceras señaladas no solo se encuentra en Daily Mail sino también el Daily Express o The Sun.

Así, aunque Lego se ha mostrado tajante en este asunto, otras marcas como John Lewis o Marks & Spencer han preferido mantenerse neutrales en el asunto.

La primera, por su parte, ha hablado a través de un portavoz que ha asegurado que aunque “aprecian la fuerza de la involucración en el asunto” la retirada de la publicidad “sería inconsistente con nuestros principios democráticos que incluyen la libertad de discurso y permanecer apolíticos”.

Marks & Spencer sigue la misma línea afirmando que no apoyan o se alinean con “gobiernos, partidos políticos o ideologías y nos publicitamos en una gran variedad de medios”.

La marca de patatas fritas Walkers también ha rechazado la retirada de su publicidad de The Sun, alegando que su “estrategia publicitaria no está determinada por los principios editoriales de periódicos individuales”.

La división de opiniones sociales y marketeras ha dado lugar a un comunicado por parte de ISBA, la asociación de anunciantes británica, en el que claman que los “anunciantes querrían evitar la política en la compra publicitaria. Una marca tiene valores que son una parte importante de su existencia y tienen que ser protegidos del daño que se pueda producir”.

Y al mismo tiempo que las marcas lo tienen cada vez más difícil para encontrar su sitio en el revuelto panorama, los movimientos como “Stop Funding Hate”, iniciadores de las protestas, no paran de crecer.

Así lo manifiesta uno de los activistas Richard Wilson quien asegura que las acciones de algunas marcas y la respuesta social son una buena señal y defiende: “no decimos que los periódicos no deban defender ciertas causas, decimos que los consumidores tienen derecho a decir “no con mi dinero”.

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