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Los consumidores siguen preocupados por la economía y se resisten a gastar

Se mantienen las constantes de la opinión de los consumidores sobre la situación económica, pero se agudizan algunos indicadores que hablan de su desconfianza y acentúan su extrema cautela. 2011 comienza como se cerró 2010 según el Índice de Confianza del Consumidor de Millward Brown.

Las decisiones de los consumidores están orientadas por dos líneas. Por un lado, se acentúa la tendencia a controlar los gastos domésticos, tras un cierto relajamiento a la vuelta de verano que ha ido disipándose progresivamente. Por otra parte, la evaluación del momento para realizar compras ha retornado a los valores de la fase más negativa de la crisis. La opinión sobre el momento para comprar una gama de productos y servicios sintetiza la evolución del clima económico. Refleja la desconfianza descrita con fuerte balances negativos en las respuestas a casi todos los productos o servicios.

Ahora bien, lo que más llama la atención es que las opiniones son mucho más negativas de lo que fueron a finales de 2009, han retornado casi al nivel de diciembre de 2008, en plena reverberación del impacto de la crisis. La gran diferencia estriba en que en aquel momento esta retracción ante el consumo se derivaba de la aprensión ante una crisis global y ahora la crisis se vive como específicamente nacional, dentro de la turbulencia general, ante la que los consumidores no consiguen ver vías de salida.

De esta forma, los rasgos dominantes del comportamiento del consumidor se mantienen estables y acentúan los aspectos más retraídos y cautelosos:

- Control de los gastos en el marco de estilos de vida austeros, a los que ya se han acostumbrado. La crisis ha mermado los ingresos de casi todos, y las previsiones son negativas, así pues se ha asumido el descenso del nivel de vida como una consecuencia de la crisis.
- Se mantiene la ruptura de la lealtad con las marcas, manteniéndose el precio en primer plano en las decisiones de compra.
- Desconfianza sobre el largo plazo, lo que se traduce en dilación en todas las decisiones sobre grandes gastos, salvo que se tenga clara la forma de pagarlos. Reducir incertidumbres es una de las claves del consumidor de 2011.
- El escenario público se contempla como una fuente de incertidumbre. La desconfianza hacia la gestión pública hace que los individuos se sientan abandonados a su suerte o a sus fuerzas ante la crisis, que puede abatirse sobre ellos en cualquier momento, de forma casi aleatoria. Esta sensación produce una conciencia de debilidad.

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