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Los consumidores vuelven a perder la confianza en la recuperación económica

Tras dos trimestres consecutivos de optimismo y crecimiento, la confianza de los consumidores de todo el mundo bajó tres puntos en septiembre, hasta quedar con un índice global de 90. Las esperanzas de los consumidores en una pronta recuperación económica este año se desvanece en la mayor parte del mundo, según la última edición del Índice Global de Confianza de los Consumidores de Nielsen. El índice 90 refleja que los consumidores de todo el mundo siguen siendo en gran medida pesimistas sobre las perspectivas de empleo, finanzas personales y su posibilidad de comprar las cosas que desean y necesitan durante los próximos meses.

Para muchos consumidores, el gasto en bienes no esenciales se ha vuelto más restringido en comparación con hace dos años. Los consumidores de todo el mundo indican que cuentan con menos ingresos no habituales que nunca: el 27% de los estadounidenses, 19% de los europeos, 17% de los habitantes de Oriente Medio y África y el 16% de los latinoamericanos dicen que no les queda nada de dinero después de pagar sus gastos básicos para vivir.

Con un índice de 65, España se sitúa en la zona más baja de confianza de los consumidores, 13 puntos menos que la media europea de 78, y 25 por debajo de la media mundial (90). Los españoles se sitúan a un nivel de confianza similar al de los franceses, que tienen un índice de 67; y los italianos, con 64; y muy superior al de los vecinos de Portugal, cuyo índice de confianza de 44 es el menor de todos los países incluidos en el estudio, incluso por encima de los 57 de Grecia.

En España, donde la confianza de los consumidores había remontado hasta 79 puntos en el primer trimestre de 2010, el índice volvió a caer hasta 69,4 en el segundo trimestre, y a 65 en el tercero, alcanzando el mínimo histórico desde que se realiza el estudio. Posiblemente la nota más positiva es que el descenso de 4,4 puntos en la última oleada es mucho menor que los 9,6 que había caído en el trimestre anterior.

El consumidor español reconoce que la crisis le ha hecho tomar medidas para gastar menos. Respecto al año pasado, las principales medidas de ahorro que señalan los participantes en el estudio son recortar gastos en ocio fuera de casa, comprar menos ropa nueva, cambiar a marcas más económicas, disminuir sus gastos en telefonía, intentar ahorrar en gas y electricidad, tomar menos vacaciones y más cortas, demorar la sustitución de los principales artículos del hogar, y también la compra de tecnologías más modernas, así como usar el automóvil con menos frecuencia.

En cambio, dicen que no han reducido tanto sus gastos en ocio fuera del hogar, ni en fumar menos ni en bebidas alcohólicas, ni en lo posible eliminar las vacaciones anuales. Hay dos medidas de ahorro que los consumidores españoles piensan mantener claramente cuando se acabe la crisis: reducir gastos en telefonía, y tratar de ahorrar en gas y electricidad. Y en menor medida, piensan también seguir comprando menos ropa nueva, comprar marcas de alimentos más baratas, utilizar el coche con menos frecuencia y gastar menos en ocio fuera de casa.

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