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Las marcas españolas cambian sus estrategias de patrocinio deportivo

¿Mainstream o nicho? La eterna duda del patrocinio deportivo

En los últimos años las marcas españolas han cambiado de rumbo en sus estrategias de patrocinio deportivo. Aunque el fútbol sigue dominando, la tendencia hacia la diferenciación es evidente.

¿Mainstream o nicho? La eterna duda del patrocinio deportivoEl deporte se ha convertido en una apuesta cada vez más frecuente por parte de las empresas que ven su patrocinio una estrategia de marketing que genera un retorno positivo en lo que a reputación e imagen de marca respecta.

La asociación a valores del deporte como el sentido de equipo, el esfuerzo y la disciplina resulta más que beneficioso para las compañías que se presentan ante una sociedad que exige responsabilidad y ética corporativa.

A la hora de decantarse por una disciplina u otra, hay quien busca una amplia visibilidad apostando por deportes “mainstream” capaces de llegar a un público amplio, aunque, eso sí, a cambio de grandes sumas de dinero.

Pero también hay quien ha preferido optar por una diferenciación más clara entre un público más pequeño. Los cambios de enfoque de las estrategias de las compañías españolas han sido frecuentes en los últimos años y para muestra un botón.

Hace tan solo unos días y tras varias semanas de rumores Movistar confirmaba su salida como patrocinador de la Selección Española de Fútbol. El que fuera uno de los grandes socios de La Roja decía adiós al deporte rey, tras abandonar también al Real Madrid y al Barça, aunque solo como patrocinador pues, los derechos de La Liga y la Champions le asegurarán obtener la rentabilidad de este deporte mayoritario.

El camino que sigue BBVA es similar. Tal y como recoge el diario Expansión, la entidad financiera ha ido desvinculándose poco a poco en los últimos años del fútbol, primero abandonando el patrocinio de La Liga a la que daba nombre, después diciendo adiós a los principales equipos argentinos Boca Juniors y River Plate y quedándose tan solo con su apuesta mexicana al menos hasta 2019.

Y mientras unos dejan de lado el patrocinio, otros redoblan su apuesta. Es el caso de Santander que acaba de hacer público su patrocinio de la Champions que se suma al de La Liga y que deja entrever una nueva posición del banco hacia el deporte, antes enfocado en la Fórmula 1 disciplina con la que rompió tras más de una década de relación.

El Corte Inglés parece ser otra de las empresas que se apuntan al fútbol en aras de reforzar su estrategia de expansión internacional a través de un deporte masivamente seguido en todo el mundo.

Lejos del fútbol, hay quien prefiere apoyar otros deportes menos masivos, pero en el que las oportunidades exclusividad son mayores. Y es que, con la enorme cantidad de patrocinadores que tiene el deporte rey obliga a las compañías que quieran estar presentes en el balompié desembolsar enormes cantidades de dinero, algo a lo que no todos están dispuestos.

CaixaBank es uno de los que han preferido alejarse de la primera línea en la lucha por el balón y apostar por el patrocinio de clubes de primera y segunda división. Aunque esto puede estar a punto de cambiar pues los rumores ya apuntan a que la compañía de Isidro Fainé podría ocupar la vacante que Movistar ha dejado en La Roja.

El baloncesto sigue estando dentro de sus apuestas deportivas, aunque de una forma más tímida que la de Endesa que se ha posicionado como el patrocinador de referencia de este deporte dado nombre a la liga, asociándose con las selecciones masculina y femenina o siendo socios de la NBA en España.

Por su parte, los grandes monopolios del deporte los dominan Mapfre, claro ganador en vela poniendo nombre a la Copa del Rey; Repsol, que se erige como fiel defensor del motociclismo en donde su protagonismo es absoluto a pesar de compartir espacio con otras empresas españolas y, sobre todo, Iberdrola cuyo apoyo al deporte femenino le ha valido la diferenciación en el mercado.

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