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¿Se arriman las marcas al sol que más calienta en el Día de la Mujer?

Las marcas y el Día de la Mujer: ¿es lo suyo (esperpéntico) postureo puro y duro?

Que las marcas lancen campañas con motivo del Día de la Mujer parece a priori motivo de alabanza, pero ¿ponen tales campañas el foco en los problemas reales de las féminas?

mujerCuando se aproxima el 8 de marzo, cuando se celebra a lo largo y ancho del planeta el Día Internacional de la Mujer, las marcas (algunas al menos) acostumbran a lanzar campañas con el foco puesto en las féminas.

Que los anunciantes alcen la voz y rompan una lanza en favor de la mujer debería ser a priori motivo de encendidas loas, pero hay quienes ven en las campañas de algunas marcas con motivo del Día de la Mujer más oportunismo que otra cosa.

Es el caso de Jochen Kalka que en un artículo publicado en W&V dice abominar los ridículos aspavientos de ciertas marcas con ocasión del Día Internacional de la Mujer, una efeméride que no pocos anunciantes utilizan para arrimarse, con más torpeza que otra cosa, al sol que más calienta.

Esperpéntico es, por ejemplo, desde el punto de vista de Kalka que Rossmann, una cadena germana de droguerías, haya decidido cambiar temporalmente su nombre a Rossfrau (en alemán “Mann” es hombre y “Frau” significa mujer).

Que Batiste, la célebre marca británica de champú en seco, se haya pertrechado de un algoritmo (fruto de su colaboración con la agencia Cheil) para identificar en Twitter diferentes y variopintas formas de discriminación de la mujer tampoco le parece una iniciativa particularmente loable (ni útil) al bueno de Kalka.

Cuando lanzan este tipo de campañas, ¿son conscientes las marcas de que no hacen en realidad ningún favor a la mujer? ¿No se dan cuenta de que pasan por alto los verdaderos problemas que baquetean en lo más hondo a las mujeres? ¿No comprenden que con sus grotescas campañas no hacen sino discriminar (aún más) a la mujer porque hacen de su lucha por la igualdad algo totalmente ridículo?, se pregunta Kalka.

En su publicidad algunas marcas (Batiste, por ejemplo) se empeñan en retratar a las mujeres como criaturas incapaces de dirigir sus propias vidas y carcomidas por las dudas (a las que hay, por supuesto, que poner fin).

La cadena de perfumerías Douglas se ha descolgado recientemente con una campaña en la que, como otras marcas, vuelve a hacer hincapié en la confianza en sí mismas de las mujeres, la misma que, según la compañía, hace aflorar su belleza exterior. ¿Soy yo el único al que este tipo de mensajes le horripilan?, no puede evitar preguntarse Kalka.

Los verdaderos problemas que atenazan a las mujeres y que se interponen en el día a día de las féminas no son los retratados por Rossmann, Batiste o Douglas. Son problemas mucho más cercanos (y realistas) y que tienen que ver muy a menudo con los salarios (a todas luces injustos que reciben las mujeres).

WPP se ha tomado la molestia de poner bajo la lupa la infame brecha salarial en sus dominios. Y la desoladora conclusión es que en la filial británica de la agencia JWT (cobijada bajo el paraguas de WPP) las diferencias salariales entre hombres y mujeres (por desempeñar idéntico trabajo) son de un 44,7%.

Sin embargo, ¿qué más da esta consoladora cifra si, como bien recalca Douglas en su última campaña, a la mujer lo que verdaderamente le importa es estar bella?, concluye Kalka.

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