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Consumismo y solidaridad, un 2 en 1 gracias a las marcas sociales

Marcas sociales: cuando consumismo y solidaridad se dan la mano en el acto de compra

Las marcas sociales comercializan productos y con parte de los ingresos generados con tales productos se comprometen a ayudar a personas necesitadas.

share¿Podemos comprar (aguijoneados por el perverso consumismo) y al mismo tiempo ayudar a los más necesitados (espoleados por la solidaridad)? Consumismo y solidaridad parecen a priori dos conceptos enfrentados, pero hay marcas que se han propuesto unirlos en santo (y rentable) matrimonio.

Es el caso de Share, una startup alemana que por cada producto vendido se compromete a ayudar a personas necesitadas con un producto o servicio de idéntico valor.

Tres productos de Share (agua mineral, jabón líquido y barritas de cereales) se acaban de abrir paso en las estanterías de la cadena de supermercados Rewe y la cadena de droguerías dm.

Cuando los clientes de Rewe y dm compran una botella de agua mineral de la marca Share, la compañía garantiza a las personas que así lo necesiten una jornada completa de agua potable a través de la construcción o la reparación de fuentes.

La compra de una barrita de cereales de Share se traduce en una ración de comida gratis de la que podrán beneficiarse tanto personas afincadas en Alemania, la patria chica de Share, como en otros países (Senegal, por ejemplo).

Quienes, por otra parte, compren el jabón líquido de Share verán cómo otras personas tendrán igualmente a su alcance una pastilla de jabón (acompañada en ocasiones de talleres de formación sobre la importancia de la higiene en las escuelas).

Con la ayuda del código de barras del que están pertrechados los productos de Share el cliente puede hacer un seguimiento de los proyectos solidarios en los que tales productos están involucrados (y saber exactamente adónde va su ayuda).

Los productos de Share no son, eso sí, exactamente económicos. El jabón líquido tiene un precio de 3 euros, la barrita de cereales cuesta 1,50 euros y una botella de medio litro de agua mineral se mueve en una horquilla de precios de entre 50 y 60 céntimos.

¿El objetivo de Share? Conseguir una cartera de clientes fieles para poder dar fuelle a sus proyectos solidarios. Si la compañía se hiciera tan sólo con el 0,15% del mercado del agua mineral, estaría en condiciones de construir una fuente al día. Y detentando apenas un 1% del mercado de las barritas de cereales, Share podría repartir 100.000 raciones de comida al día.

Aunque indudablemente loable, la idea en la que echa raíces Share no es nueva ni mucho menos. Quizás la marca social más conocida es la empresa californiana Toms. Por cada par de alpargatas que vende Toms, la compañía dona otro par a niños necesitados del Tercer Mundo.

Aun así, y aunque cimentadas en el principio de la solidaridad, ni Share ni Toms son organizaciones sin ánimo de lucro, y aspiran a generar beneficios con sus respectivos negocios.

No sólo en Alemania y en Estados Unidos hay marcas sociales. También las hay en España. ¿Un ejemplo? AUARA, una marca de agua mineral que invierte el 100% de sus dividendos en llevar agua potable a personas que no la tienen y que fabrica además sus botellas con un 100% de plásticos reciclados R-Pet.

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