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McDonald's (y sus hamburguesas) ya no son profetas en su tierra

Parece que a Estados Unidos (y al planeta Tierra en general) se le han indigestado las hamburguesas de McDonald's. Durante el cuarto y último trimestre del año los beneficios de la famosa cadena de comida rápida retrocedieron aproximadamente un 1% y cayeron hasta los 1.200 millones de dólares.

Y aún peor le fue a McDonald's en el capítulo referido a la facturación, que cayó en todo el mundo en un 5% hasta los 6.000 millones de dólares.

La debilidad de McDonald’s es especialmente evidente en Estados Unidos, donde la popularidad de la cadena de “fast food” ha caído enteros durante el último trimestre.

Después de que la introducción de los desayunos 24 horas levantara sustancialmente las ventas de McDonald’s en Estados Unidos, a los norteamericanos parece habérseles quitado el apetito por los McMuffins y compañía.

En el último trimestres las ventas en las filiales estadounidenses de McDonald’s con más de 13 de meses de antigüedad se desplomaron un 1,3%. Una cifra que supone un monumental chasco para la célebre cadena de hamburgueserías (y eso que los analistas esperaban un retroceso aún mayor en la facturación de la compañía en tierras estadounidenses).

McDonald’s tiene problemas desde hace tiempo en Estados Unidos, donde la compañía tiene que lidiar con la creciente competencia de rivales clásicos como Burger King y Wendy's y también de contrincantes de nueva hornada como Shake Sack.

Steve Easterbrook, CEO desde hace dos años de McDonald’s, ha emprendido varias medidas para que las ventas de la compañía remonten el vuelo en el país que la vio nacer hace ya casi 77 años (desde la introducción de col, espinacas y otras verduras en el menú hasta los experimentos con carne fresca). Sin embargo, el éxito de este tipo de medidas ha sido más bien limitado hasta el momento.

No obstante, y pese a que parece que McDonald’s ha dejado de ser profeta en su tierra, en otras partes del mundo sus hamburguesas continúan siendo devoradas con fruición. Es el caso, por ejemplo, de Japón y Reino Unido, donde las ventas de la compañía estadounidense pegaron un estirón del 2,7% durante el último trimestre.

McDonald’s, que aspira a atajar la bajada en las ventas apostando por el modelo de las franquicias (que reporta a la empresa menos gastos), se enfrenta también a otro problema: el de los tipos de cambio del dólar, unos tipos de cambio que hacer menguar sustancialmente sus ingresos procedentes del extranjero.

Sin este problema a su vera, la facturación de McDonald’s habría retrocedido tan sólo un 3% en el último trimestre, y las ganancias se las habrían ingeniado para crecer un 1%.

No obstante, la excusa de los tipos de cambio no ha convencido a los inversores, que castigaron ayer a los títulos de McDonald’s con caídas de un 1% en la bolsa. Durante los últimos seis meses las acciones de la compañía han perdido un 4,8% de su valor.

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