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Mondelez la lía y patrocina en The Guardian un artículo sobre el trabajo infantil en Nestlé

mondelezLa tan en boga publicidad nativa le juega a veces malas pasadas a los anunciantes. Que se lo digan, si no, al gigante alimentario estadounidense Mondelez, que se ha visto recientemente en el ojo del huracán por esponsorizar en el diario británico The Guardian un artículo sobre la explotación laboral y el trabajo infantil en en el seno de quien es probablemente su mayor rival en el mercado de la alimentación: Nestlé.

Que Mondelez patrocine un artículo de estas características sobre uno de sus grandes competidores es cuanto menos curioso, además de embarazoso. No en vano, el artículo de marras, que aborda temas sumamente espinosos como la esclavitud y la explotación infantil, va acompañado, más allá del consabido “Supported by Mondelez International”, de “alegres” anuncios display de la multinacional estadounidense con el lema “The call for well-being”.

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Ante lo que es a todas luces una metedura de pata, el fabricante de Milka, Toblerone y Philadelphia, entre otras marcas, ha tenido que salir a la palestra, pero lo ha hecho para echar balones fuera. En declaraciones a AdAge, una portavoz de Mondelez asegura que el patrocinio del artículo de la discordia no fue ni mucho menos intencionado. “Como en cualquier publicación, hay una separación estricta entre la publicidad y el contenido editorial, por lo que nosotros no estamos involucrados en el contenido editorial mostrado en esa sección en particular”, dice la portavoz.

Según Mondelez, la esponsorización forma parte de una acción de patrocinio en el marco de una sección dentro de  The Guardian (la de “Sustainable Business”), por lo que la compañía no tiene en realidad influencia alguna sobre los artículos donde aparece después su publicidad.

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También desde The Guardian han negado la mayor, han instado a las voces más críticas a revisar sus normas de contenido comercial y han asegurado que el hecho de que el nombre de Mondelez se haya abierto paso en un artículo de corte tan negativo sobre Nestlé ha sido fruto de la casualidad (y del infortunio). En los artículos marcados con el distintivo “supported by” el anunciante no tiene en ningún caso influencia sobre el contenido que patrocina. El anunciante sí tiene, en cambio, poder de influencia en los contenidos editoriales de The Guardian en los artículos acompañados de la coletilla “paid content” o “paid for by”.

¿La conclusión? Que evidentemente alguien metió la pata en este turbio caso, pero parece que Mondelez no fue ni mucho menos el “malo de la película”. La “mala de la película” no fue otra que la publicidad nativa.

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