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Nescafé se bebe de un sorbo la moda de los cafés hípsters para despojarla de sus "chorradas"

Las cafeterías hípsters (con baristas barbudos, complejísimos menús, astronómicos precios y clientes con moño) son el "no va más" entre quienes se precian de "modernos".

Sin embargo, esta moda lleva aparejada también unos cuantos inconvenientes (o simple y llanamente "chorradas"). Y contra esas "chorradas" dirige precisamente sus dardos la nueva e ingeniosa campaña de Nescafé en Canadá.

La filial de Nestlé ha abierto en Toronto una cafetería pop-up bautizada con el nombre de “Nescafé Coffee Taproom” con la que pretende vender las bondades de sus bolsitas 3 en 1 con café, leche y azúcar.

Para acceder a este singular establecimiento, que permanecerá abierto hasta el próximo 28 de junio en la ciudad canadiense, los clientes tienen que pasar por un escáner una bolsita “Sweet & Creamy” de Nescafé.

Una vez dentro, y tal como demuestra el vídeo que acompaña a la nueva campaña de Nescafé, los clientes pueden prepararse ellos mismos su propio café con grifos de agua caliente sin tener que lidiar con larguísimas colas, con baristas petulantes y con carísimas bebidas.

Aun así, y como en (casi) todos los cafés hípsters, los clientes de “Nescafé Coffee Taproom” sí pueden disfrutar de la increíble e irrepetible experiencia de disfrutar de cafés servidos en vasos con su nombre mal escrito. En el establecimiento hay 50 vasos personalizados diferentes con versiones erróneas de nombres de pila muy comunes.

WorkInProgress, una startup fundada por varios empleados de Crispin Porter + Bogusky, y la agencia especializada en marketing experiencial Mosaic firman la nueva campaña de Nescafé.

La célebre marca de café de soluble no es la primera que se tira a la yugular de las tan en boga cafeterías hípsters. Hace sólo unos meses McDonald’s se mofaba de este tipo de cafeterías en un divertídisimo spot estrenado en Reino Unido.

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