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Orangina se saca de la chistera una máquina expendedora que funciona sólo a empujones

oranginaEntre los muchísimos “problemas” que azotan al primer mundo, destaca uno que parece a priori muy tonto pero que saca de quicio a cuantos tienen la mala fortuna de toparse con él. Nos referimos a la “terrible” experiencia que supone reunir unas cuantas monedas para comprar un producto en una máquina expendedora y que éste se quede atascado.

Es tremendamente trivial, y dista mucho de ser un problema con todas las de la ley, pero la frustrante experiencia de tener que lidiar con productos atorados en máquinas expendedoras es absolutamente catastrófica en términos de “customer experience”.

La marca francesa de bebidas refrescantes Orangina es muy consciente de ello y por eso ha decidido aprovechar en su propio beneficio el “problemón” de los productos obstruidos en las cámaras de “vending”. ¿El objetivo? Convencer a sus clientes de la necesidad de agitar sus refrescos (que contienen, al fin y al cabo, un 12% de pulpa de cítricos) antes de consumirlos.

A principios de este mes Orangina ha instalado dos máquinas expendedoras muy especiales en París. Ambas máquinas están diseñadas específicamente para que las latas alojadas en ellas se queden obturadas antes de llegar a manos del comprador.

Para liberar las latas de estas máquinas tan tercas, el comprador no tiene más remedio que sacudirlas (y meterles un buen “meneo”).

Eso sí, zarandear las máquinas expendedoras de Orangina es bastante más sencillo que otras máquinas de “vending” al uso porque están instaladas sobre zócalos móviles y son una suerte de “punching ball” (que se presta muchísimo a los golpes).

Esta inteligente campaña de marketing, que está en perfecta sintonía con el espíritu de los productos de Orangina, lleva la firma de la agencia francesa Buzzman.

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