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Las argucias fiscales de Apple, destapadas por los Paradise Papers

Paradise Papers: así da Apple gato por liebre al fisco

Paradise Papers: así da Apple gato por liebre al fiscoApple se jacta de ser la empresa que más impuestos paga en todo el mundo (así lo aseguró hace no mucho su consejero delegado Tim Cook). Sin embargo, lo cierto es que los Paradise Papers, la mayor filtración sobre paraísos fiscales de la historia, dibuja una imagen bien distinta (y no demasiado benévola) de la empresa de la manzana.

Según estos documentos, la compañía liderada por Tim Cook buscó activamente un paraíso fiscal para evadir impuestos después de verse salpicada en 2013 por sus controvertidas prácticas fiscales en Irlanda,

Hasta el año 2014 Apple estuvo beneficiándose de un vacío legal en las leyes tributarias de Estados Unidos e Irlanda popularmente conocido como “double Irish”.

Sirviéndose este “agujero” la compañía Cupertino canalizaba todos los ingresos obtenidos fuera de América (que son actualmente el 55% del total) mediante subsidiarias irlandesas que eran apátridas en cuanto a fines impositivos y estaban, por lo tanto, prácticamente libres de impuestos.

En lugar de pagar los impuestos corporativos del 12,5% establecidos por el gobierno de Irlanda o la tasa estadounidense del 35%, Apple se las ingenió para reducir la carga tributaria asociada a sus ingresos extranjeros hasta límites insospechados, no pagando nunca más allá de un 5% (cifra que algunos años cayó hasta el 2%).

La Comisión Europea descubrió después que durante un año la tasa fiscal aplicada a una de sus sociedades irlandesas de Apple fue de apenas un 0,005%.

Pero no sólo la Comisión Europea dio un buen tirón de oreja a la célebre empresa tecnológica estadounidense. También el Senado de Estados Unidos amonestó públicamente a Apple en 2013 por sus triquiñuelas fiscales en Irlanda.

Después de que la Unión Europea anunciara en 2013 que estaba poniendo bajo la lupa las complejas estructuras societarias de Apple en Irlanda, la compañía norteamericana se vio obligada a dar una vuelta de tuerca a sus argucias fiscales en aquel país. No en vano, el gobierno irlandés anunció que las firmas allí establecidas ya no podrían ser apátridas con fines fiscales (truco del que Apple se había valido hasta ese momento).

Para poder seguir beneficiándose de tasas fiscales favorables, Apple necesitaba, por lo tanto, encontrar un centro financiero en el extranjero que hiciera las veces de residencia tributaria de sus subsidiarias irlandesas.

En marzo de 2014 los asesores legales de Apple enviaron por email un cuestionario a Appleby, una firma especializada en paraísos fiscales y la fuente de la mayor parte de las filtraciones de los Paradise Papers.

La empresa de la manzana se interesó por los beneficios que diferentes jurisdicciones offshore (las Islas Vírgenes Británicas, Bermudas, Caimán, Mauricio y las islas de Man, Jersey y Guernsey) podrían ofrecer a Apple.

En el cuestionario, en el que Apple solicitaba información sobre las posibilidades de exención de impuestos, la compañía preguntaba asimismo si era probable un cambio de gobierno, qué información era visible al público y las facilidades para salir de la jurisdicción elegida.

Los emails filtrados por los Paradise Papers evidencian que Apple quería mantener a toda costa sus maniobras en secreto. De hecho, un email intercambiado entre diferentes socios de Appleby dice lo siguiente: “Para aquellos de ustedes que no estén al tanto, los ejecutivos de Apple son extraordinariamente sensibles cuando se trata de la publicidad. También esperan que el trabajo que se está haciendo para ellos sólo se discuta entre el personal que necesita conocerlo”.

Finalmente, y tras la consulta formulada a Appleby, Apple se decantó por Jersey, una isla del Canal de la Mancha bajo la dependencia de la Corona británica que tiene, no obstante, sus propias leyes fiscales y ofrece un 0% de tasas tributarias a las empresas extranjeras.

Los documentos puestos al descubierto por los Paradise Papers demuestran que dos de las subsidiarias irlandesas de Apple, Apple Operations International (AOI) y Apple Sales International (ASI), fueron gestionadas desde el bufete de Appleby en Jersey desde principios de 2015 y hasta el comienzo de 2016.

De esta forma, y echando mano de esta artimaña, Apple pudo seguir evadiendo impuestos ligados a sus ingresos en el extranjero. Las cuentas de 2017 de Apple evidencian que la compañía ganó 44.700 millones de dólares fuera de Estados Unidos. Y sin embargo, desembolsó sólo 1.650 millones de dólares en impuestos abonados gobiernos extranjeros. Estaríamos hablando de una tasa de apenas el 3,6%, una cifra que representa únicamente una sexta parte de la media mundial de gravámenes fiscales.

Ante la gravedad de las informaciones puestas sobre la mesa por los Paradise Papers, Apple ha respondido para defenderse de las acusaciones. En un comunicado, la empresa de la manzana considera que “todas las empresas tienen la responsabilidad de pagar sus impuestos, y como el mayor contribuyente mundial, Apple paga cada dólar que debe en cada país del mundo“. “Estamos orgullosos de las contribuciones económicas que hacemos a las comunidades en las que trabajamos”, recalca la compañía.

“Los cambios realizados por Apple en su estructura corporativa en 2015 se diseñaron especialmente para mantener sus pagos de impuestos en Estados Unidos, no para reducir sus impuestos en otro lugar. Ninguna operación o inversión se movió de Irlanda”, señala  la compañía de Cupertino.

Por otra parte, “el tipo impositivo efectivo de Apple sobre sus ingresos en el extranjero es del 21%, dato que se calcula fácilmente a partir de los informes públicos de la compañía. Este tipo lleva manteniéndose de forma consistente durante muchos años”, afirma la empresa de la manzana.

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