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La omnipresente política, un arma de doble filo para las marcas

La política, un berenjenal en el que las marcas deben meterse sólo a veces

Esther Lastra

Escrito por Esther Lastra

Según un reciente estudio llevado a cabo en EE.UU. por Morning Consult, el consumidor está más predispuesto al boicot que a la compra cuando una marca se posiciona políticamente.

políticaLa política es un arma de doble filo para las marcas, que pueden revitalizarse pero también desangrarse cuando hincan el diente a temas de naturaleza política (y abonados no pocas veces a la controversia).

Según un reciente estudio llevado a cabo en Estados Unidos la consultora Morning Consult, el 53% de los consumidores siente que las marcas han incrementado su nivel de compromiso político en los últimos años y se han aproximado, por ende, al ciudadano medio. Hace un año el porcentaje de consumidores que decían observar una creciente politización en las marcas era sensiblemente superior, de un 64%.

Que las marcas se adentren en la arena de la política puede traducirse en acciones de boicot pero también en un incremento en las ventas. Aun así, parece que a día de hoy el consumidor está bastante más presto a boicotear que a comprar productos y servicios de las marcas que se posicionan políticamente.

El 29% de los consumidores boicotearía a una marca si hiciera gala de un posicionamiento político que no comparte personalmente. En cambio, sólo el 15% compraría productos y servicios de aquellas marcas que se arriesgan a posicionarse sobre temas políticos.

Preguntado sobre la idoneidad de que las marcas se valgan de su influencia para dejar notar su impacto en temas políticos y culturales, el consumidor da respuestas que varían notablemente en función de su grupo de edad.

Los centennials y los millennials, quienes con mejores ojos ven el compromiso político de las marcas

El 31% de los centennials y el 27% de los millennials creen las empresas deberían efectivamente hacer valer su influencia en temas políticos y culturales. Por el contrario, sólo el 16% de los miembros de la Generación X y el 13% de los «baby boomers» sostienen idéntico parecer.

De acuerdo con el informe de Morning Consult, en términos de seguridad es mucho más recomendable que las marcas eviten en lo posible posicionarse políticamente, en un entorno tan politizado como el actual la neutralidad no siempre es posible (y a veces el silencio puede ser más dañino que la movilización).

El 47% de los consumidores dice haber emprendido acciones como respuesta al posicionamiento político de una marca y en este sentido ha solicitado a sus amigos y familiares que dejen de comprar sus productos, han publicado mensajes en las redes sociales, han firmado peticiones online o han protestado en persona contra aquello con lo que no están de acuerdo. El 53% de los consumidores ha preferido, por su parte, no emprender ningún tipo de acción.

A ojos del consumidor hay temas que gozan de más popularidad que otros cuando las marcas deciden romper una lanza por ellos. Los temas de naturaleza política más populares y menos prestos a incomodar al consumidor cuando las marcas los hacen suyos son el ejército (60%), la reforma del sistema de justicia criminal (49%) y los derechos de las minorías raciales (46%).

En el vagón de cola de la popularidad están tres temas: las políticas más estrictas para prevenir el aborto (-4%), el derecho a arrodillarse mientras suena el himno nacional (-4%) y las campañas de los legisladores republicanos (-7%).

Más allá de estos tres temas, las marcas harían bien en eludir en sus mensajes a Donald Trump, que según el estudio de Morning Consult, aporta más desventajas que beneficios a quienes deciden convertir al presidente de Estados Unidos en el protagonista de sus campañas.

 

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