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Las grandes marcas deben contar de nuevo su no tan archiconocida historia a la Generación Z

Por qué las marcas no deben apoltronarse en sus viejos éxitos para conquistar a la Generación Z

Las grandes marcas se duermen a menudo en los laureles, y convencidas de que su historia y su visión los conoce todo el mundo, se olvidan de conectar adecuadamente con la Generación Z.

generación zLa Generación Z está en el punto de mira de las marcas desde hace un par de años (como otrora lo estaban y siguen estando los millennials).

¿El problema? Que los centennials se relacionan con las marcas de manera bastante diferente que las generaciones precedentes. Sedientos de marcas dueñas de historias con verdadera visión, los jóvenes adscritos a la Generación Z contemplan con más apatía que otra cosa los mitos (aparentemente sólidos) que las empresas llevan levantando en torno a sí durante décadas, apunta Carmen Schenkel en un artículo para Horizont.

Si las marcas ponen en manos de los centennials historias portadoras de visión, estos no se harán los remolones a la hora de entregarles su corazón. Si no contemplan un ápice de visión en las marcas, la Generación Z no tiene prurito alguno en darles calabazas (incluso cuando hablamos de grandes marcas jalonadas de éxitos).

A menudo las grandes marcas se duermen en los laureles y olvidan que su imagen y su misión necesitan ser cultivadas para conectar con los más jóvenes, que buscan denodadamente un "por qué" en las empresas en las que tienen a bien detener su mirada. Y ese "por qué" está rodeado en ocasiones de una espesa neblina cuando hay grandes marcas involucradas.

Incapaz de heredar y asumir como propios (así como así) los viejos mitos que hay en torno a las grandes marcas, la Generación Z reclama visión (con una gruesa pátina de storytelling) para "comprar" tales mitos.

La Generación Z no hereda automáticamente los mitos de las grandes marcas

Si una marca hace gala de una actitud, una historia y una visión suficientemente atractivas, los centennials no tardarán a subirse al carro de sus viejos mitos (pero lo harán solo si las empresas se toman la molestia de proporcionarles un "por qué").

Ávida de objetivos y modelos, los que la sociedad es incapaz de proporcionarle, la Generación Z busca tales objetivos y modelos en las marcas, que para comunicarlos adecuadamente deben enarbolar la bandera del storytelling.

Por esta razón los centennials se enamoran a la velocidad del rayo de marcas (más o menos jóvenes) que colocan en primer plano su propia visión del mundo (Rituals y Tesla, por ejemplo) y tardan bastante más en dejarse conquistar por marcas más talludas y algo más remolonas a la hora de comunicar adecuadamente su visión y sus valores (porque se supone que todo el mundo los conoce).

Si las grandes marcas (que generalmente son también las más longevas) quieren ganarse el favor de la Generación Z, deberán volver a contar su historia (y hasta reinventarla).

Es lo que ha hecho, por ejemplo, Nike con su marca Air Jordan. La célebre marca deportiva ha insuflado nueva vida al viejo mito de las icónicas zapatillas Air Jordan (consciente de que ese mito no es heredado automáticamente por las nuevas generaciones).

Las marcas verdaderamente exitosas no esperan a que los centennials hereden (por arte de magia) sus mitos y viejos éxitos. E inoculan de manera activa su propia visión del mundo en la Generación Z, concluye Schenkel.

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