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Por qué las pifias marketeras merecen también lucir "palmito" en un museo (del fracaso)

Los fracasos que tienen a bien cometer las marcas (y que son a veces francamente estrepitosos) son sepultados a menudo en el cajón de los recuerdos (para intentar perderles de vista por siempre jamás).

Sin embargo, a partir de ahora las pifias de las marcas serán recordadas para la posteridad en un museo muy especial: el denominado Museo del Fracaso.

Esta institución, que pretende dar cobijo, para que nadie se olvide de ellos, a los mayores fracasos en la historia del retail, está ubicada en Suecia y abrirá sus puertas el próximo 7 de junio.

Entre las pifias que albergará este museo tan singular figurarán productos de todo tipo de pelaje: desde las fatídicas Google Glass a la Coca-Cola con sabor a café, pasando por los perfumes de Harley Davidson, la comida congelada de Colgate y The Newton (una PDA “made by Apple” que debutó sin pena ni gloria en el mercado en el año 1993)

Una versión del célebre juego Monopoly dedicada a la mayor gloria de Donald Trump, el actual presidente de Estados Unidos, y lanzada allá por el año 1989, forma parte también del Museo del Fracaso.

Según Samuel West, fundador del Museo del Fracaso,estos épicos y fallidos productos, convertidos ya en iconos de la cultura popular, no son sólo fracasos a secas. Son obstáculos que importantísimas marcas se toparon en su camino hacia al éxito y que labraron de alguna manera sus posteriores éxitos.

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