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Volkswagen de nuevo en el centro de la polémica

El presidente de Volkswagen censura los supuestos experimentos con monos y humanos

El presidente de Volkswagen censura los supuestos experimentos con monos y humanosEl “dieselgate” continúa procurando fuertes dolores de cabeza al fabricante automovilístico Volkswagen, que habría estado involucrado en supuestos experimentos con monos y seres humanos.

Ante la gravedad de las acusaciones que pesan sobre la compañía, Hans Dieter Pötsch, presidente del consejo de vigilancia de Volkswagen, ha salido hoy a la palestra para censurar con contundencia los supuestos experimentos con monos y con seres humanos de la empresa germana.

“En nombre del consejo de vigilancia me distancio con total determinación de este tipo de prácticas”, señala Pötsch, que asegura que tales experimentos “no son de ningún modo comprensibles”.

Según publican Stuttgarter Zeitung y otros medios alemanes, Volkswagen y otros fabricantes automovilísticos germanos habrían financiado experimentos en los que hicieron inhalar gases emitidos por motores diésel a monos y seres humanos a fin de comprobar el impacto de tales gases en el sistema respiratorio y la circulación sanguínea.

Los experimentos habrían sido encargados por la Asociación Europea para la Investigación del Medio Ambiente y la Salud en el Sector del Transporte (EUGT), una entidad fundada en 2007 por Volkswagen, Daimler, BMW y Bosch.

En el caso de los tests llevados a cabo en monos (destapados por The New York Times), estos habrán sido realizados al otro lado del charco en 2014 por el laboratorio estadounidense Lovelace Biomedical. Y Volkswagen habría estado directamente implicado en los tests, puesto que un directivo de la compañía habría llevado personalmente un Volkswagen Beetle al laboratorio.

Los experimentos se habrían llevado a cabo en una pequeña habitación donde Lovelace Biomedical había encerrado previamente a diez monos.

En cuando a los experimentos con humanos, estos se habrían desarrollado en la Clínica Universitaria de Aquisgrán (Alemania), donde varias personas habrían inhalado dióxido de nitrógeno.

El propósito de tan controvertidos experimentos sería demostrar que las emisiones de motores diésel no tendrían impacto alguno en la salud de los ciudadanos (gracias a los progresos técnicos).

Las críticas contra estos experimentos han llegado también desde el Gobierno federal de Alemania, que ha asegurado que tales tests son totalmente huérfanos de justificación ética y científica.

“Lo que tienen que hacer los fabricantes de automóviles con las emisiones es reducirlas y no pretender demostrar que no son dañinas con ayuda de experimentos con monos y hasta con seres humanos”, apunta Steffen Seibert, portavoz del Ejecutivo teutón.

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