Anunciantes

¿Por qué Primark aún no ha dado el salto al comercio electrónico (ni piensa hacerlo)?

PrimarkPrimark, la cadena minorista irlandesa de precios “low cost”, acaba de desembarcar en Estados Unidos con la apertura de su primera tienda en Boston.

El minorista no solo está introduciendo por primera vez en el mercado estadounidense su concepto de moda, accesorios y complementos para el hogar a bajo precios, sino también algo que va en contra de la tendencia actual: sus productos son tan rematadamente baratos que la empresa se niega a vender online.

John Bason, director financiero de la empresa matriz de Primark, Associated British Foods, dijo que el comercio electrónico “no es una vía rentable” y otro representante confirmó que Primark no planea comenzar a vender online. A diferencia de lo que se ve en las webs de otros minoristas, su sitio web se limita a mostrar los últimos productos para hombres, mujeres y niños, pero no ofrece opciones de compra.

Cualquier empresa que se excluya de forma voluntaria de la experiencia de compra digital en la actualidad corre el riesgo de aparentar que no tiene ni pajolera idea de lo que se cuece en el mercado. Pero el minorista, que vende la gran mayoría de sus artículos por debajo de los 30 euros y con una facturación que no hace más que aumentar, demuestra que centrar su modelo de negocio en lo tradicional no es una sentencia de muerte. Y de hecho, este parece ser su leitmotiv.

Lucie Greene, directora mundial del grupo de innovación de J. Walter Thompson cree que no tiene sentido que Primark entre en el e-commerce debido al bajo precio de sus productos. Greene explica que el coste de envío de un artículo para Primark podría superar al precio del artículo en sí, y que el rápido cambio de los estilos -al igual que otras empresas de moda rápida, la fuerza de Primark radica en copiar rápidamente los diseños de las tendencias- haría que las devoluciones fuesen problemáticas. “Sería operacionalmente muy costoso y difícil, y no merece necesariamente la pena si tenemos en cuenta los márgenes”, apunta. “Primark es un negocio de volumen”.

Ese volumen se traduce en un crecimiento constante de las ventas de la compañía, que fue fundada en Irlanda en 1969 (donde está la marca Penneys en lugar de Primark). Associated British Foods informó que los ingresos del primer semestre de Primark totalizaron los 2,5 millones de libras, lo que supone un 15% más que el mismo período del año pasado.

Con su tienda de Boston, el minorista pondrá a prueba si el modelo minorista estrictamente offline funcionará entre los compradores estadounidenses de la misma manera que lo hace en otras regiones, con el enfoque basado en contar con tiendas en puntos emblemáticos de la ciudad que atraigan a las masas y que sirvan “como lugares en los que la gente puede “atiborrarse de colecciones de moda asequibles”, señala Greene. “Hay una sensación de energía, con multitudes que acumulan pilas de ropa que alimentan la sensación de frenesí”, indica. “Comprar allí se convierte en un evento”.

Esa multitud comprando con frenesí grandes cantidades de ropa contrasta con la compra digital, en la que por lo general los artículos son seleccionados de forma calmada e individualmente, pero Primark -al menos por el momento en Europa- se ha encontrado en una situación rara para un minorista en estos tiempo que corren, pues mientras se aleja del comercio electrónico no deja de florecer económicamente.

Te recomendamos

Cannes

Mundial

Regalos Ecology

Experiencias

Atresmedia

Compartir