Anunciantes

Las marcas más mentirosas del año tienen premio

En la publicidad antes se pilla a un mentiroso (desvergonzado) que a un cojo

La publicidad es exagerada por naturaleza y en su afán por "inflar" las cualidades de los productos promocionados sobrepasa muy a menudo la delgada frontera que separa la exageración de la mentira (pura y dura).

Por eso, y consciente de esta realidad, la asociación alemana de consumidores Foodwatch ha convocado un singular concurso para poner nombres y apellidos a las marcas más mentirosas del año en el ramo de la alimentación.

Aspiran a echar el guante a este dudoso galardón cinco marcas diferentes que los consumidores que así lo deseen podrán votar (para ponerlas en la picota) a través de la web de Foodwatch.

Una de las marcas nominadas una bebida a base de proteínas con sabor a vainilla de la marca Bauer. ¿Su pecado? Se trata de un producto especialmente dirigido a los amantes del fitness y la vida sana, pero en sus entrañas alberga ingredientes que poco o nada tienen que ver con un producto “saludable”. La bebida de Bauer contiene un 6,4% de azúcar, casi la misma cantidad que las proteínas (6,9%) de las que tanto presume (y que son supuestamente su ingrediente estrella).

En lista de marcas nominadas por Foodwatch logra abrirse paso también la sopa de rabo de buey de Lacroix, donde el ingrediente principal, el rabo de buey, brilla prácticamente por su ausencia.

Han sido asimismo señalados por el dedo acusador de Foodwatch los cereales de quinoa, manzana, arándanos y semillas de chía de la marca Kellogg’s. Pese a que la quinoa es supuestamente la protagonista en estos cereales, lo cierto es que su porcentaje es de apenas un 2,5% en el producto, confeccionado fundamentalmente a base de avena (51%) y cebada (9%). Y no sólo eso. Pese a ser tildado en su envase de “desayuno para las leyendas”, el producto de Kellogg’s contiene un 20% de azúcar y aceite de palma (dos productos que distan a priori de ser saludables).

En “lista negra” de Foodwatch figuran también las galletas infantiles (aptas incluso para bebés) de la marca Alete. ¿El problema de este producto? Que las galletas en cuestión son una auténtica bomba de azúcar. En 100 gramos de galletas se “cuelan” la friolera de 25 gramos de azúcar. Sin embargo, el packaging del producto pone de relieve su contenido en cereales y leche.

El quinto producto nominado por Foodwatch y candidato, por lo tanto, a convertirse en el más mentiroso del año es el aceite vegetal Omega 3 de la marca Becel (filial de Unilever). En su etiquetado este producto, confeccionado con aceite de girasol (59%) mezclado con aceite de colza y de linaza, presume de contener tres veces más Omega 3 que el aceite de oliva. Y aunque la afirmación no es falsa, sí lleva manifiestamente al equívoco al consumidor, puesto que el aceite de oliva no se caracteriza particularmente por su contenido en Omega 3. Bastante más Omega 3 contienen, no obstante, el aceite de colza y el aceite de linaza en su versión pura y no diluida, como sucede en el caso del carísimo aceite de Becel, que cuesta 6,58 euros por litro.

Con su concurso, que celebra este año su séptima edición, Foodwatch pretende poner de relieve los embustes que las marcas alimentarias cuentan deliberadamente al consumidor en sus envases y en sus anuncios.

Te recomendamos

Eficacia

Atresmedia

ADN by DAN

icemd

Compartir