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Los refrescos endulzan más que refrescan y pueden poner en jaque la salud del consumidor

refrescosEn verano es muy habitual tomar refrescos para plantar cara a la canícula. ¿Lo que no sabe el consumidor? Que en algunas de esas bebidas refrescantes hay agazapados hasta 26 terrones de azúcar. Así lo concluye al menos un reciente estudio llevado a cabo en Alemania por la organización de consumidores Foodwatch.

Aproximadamente el 60% de los 463 refrescos examinados en su informe por Foodwatch contiene más de un 5% de azúcar. Y en una tercera parte de ellos (el 37%) es posible encontrar más de un 8% de contenido en azúcares (el equivalente a 6 terrones y medio de azúcar por 250 millitros).

Únicamente 55 de las 463 bebidas refrescantes puestas bajo la lupa por Foodwatch están totalmente libres de azúcar, una azúcar que se sustituye casi en el 90% de los casos por edulcorantes.

En el test llevado a cabo por Foodwatch el producto con mayor cantidad de azúcar (16%) es la bebida energética “Rockstar Punched Energy + Guava” de PepsiCo. En un lata de 500 mililitros de esta bebida refrescante hay 78 gramos de azúcar (o lo que es lo mismo, 26 terrones de azúcar). Esta cantidad es tres veces superior a la ingesta diaria de azúcar recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y un 50% superior al azúcar presente en 500 mililitros de Coca-Cola en su variante clásica.

La alta presencia de azúcar en los refrescos aumenta notablemente el riesgo de obesidad y de diabetes de tipo 2, advierte Wieland Kiess, director de la Clínica para Niños y Adolescentes del Hospital Universitario de Leipzig.

A la vista de las preocupantes cifras arrojadas en su informe, Foodwatch demanda la introducción de un impuesto para los fabricantes de refrescos, siguiendo así la misma senda que Reino Unido, que en a partir de 2018 tiene la intención de aplicar una tasa de azúcar para evitar que no se vendan tantas bebidas refrescantes azucaradas.

Foodwatch exige además la introducción de un nuevo etiquetado que, a modo de semáforo, advierta al consumidor del contenido de azúcar de los refrescos, y también una restricción de la publicidad de bebidas refrescantes azucaradas dirigidas específicamente al público infantil.

 

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