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Las emisiones de los coches, de nuevo en el ojo del huracán

Tests de emisiones en humanos: un nuevo escándalo asfixia a la industria automovilística

Tests de emisiones en humanos: un nuevo escándalo asfixia a la industria automovilísticaLa industria automovilística se veía hace poco en el ojo del huracán después de conocerse que un lobby financiado por varios fabricantes de coches había encargado a un grupo de científicos estadounidenses un experimento con emisiones en el que habrían estado involucrados varios monos. Sin embargo, parece que el escándalo es aún más grave de lo que parecía a priori. Y es que según ha publicado recientemente el diario alemán Stuttgarter Zeitung, en los experimentos habrían estado implicados no sólo monos sino también humanos, que habrían sido expuestos a dióxido de nitrógeno.

De acuerdo con Stuttgarter Zeitung, la Asociación Europea para la Investigación del Medio Ambiente y la Salud en el Sector del Transporte (EUGT) habría solicitado un experimento en el que 25 personas jóvenes y sanas habrían sido expuestas durante varias horas a diferentes concentraciones de dióxido de nitrógeno en la Clínica Universitaria de Aquisgrán (Alemania). El dióxido de nitrógeno utilizado en el experimento procedería en su mayor parte de las emisiones de coches.

A continuación, y tras su exposición a emisiones procedentes de automóviles, las personas que participaron en el experimento fueron examinadas y la EUGT determinó que los efectos de los gases no habrían tenido efecto alguno en la salud de los participantes.

El estudio fruto de aquel controvertido experimento habría sido publicado en 2016. Y un año después la EUGT, fundada en 2007 por Daimler, Volkswagen, BMW y Bosch, terminaba disolviéndose.

Thomas Kraus, director del instituto de la Clínica Universitaria de Aquisgrán donde se realizaron los experimentos asegura que la investigación no es particularmente relevante a nivel científico porque los sujetos que participaron ella no eran representativos de la población total y porque el dióxido de nitrógeno ingerido procedía sólo en parte de emisiones de coches.

En este sentido, advierte Kraus, no debería instrumentalizarse en modo alguno los experimentos con humanos para restar importancia al impacto en la salud de las emisiones provenientes de vehículos.

Daimler, la matriz de Mercedes-Benz, procedió ayer domingo a distanciarse tanto de los experimentos con monos como de la investigación que habría tenido lugar en Aquisgrán. El proceder de la EUGT “contraviene totalmente nuestros valores y principios éticos”, asegura un portavoz de la empresa automovilística alemana. Y el deseo de Daimler es que se emprenda cuanto antes una investigación en profundidad sobre lo ocurrido, recalca el portavoz.

Por su parte, otra de las empresas salpicadas por el escándalo, Volkswagen, se ha disculpado públicamente por los experimentos con monos y ha dicho estar en contra de toda forma de maltrato animal. Bernd Osterloh, presidente del consejo de administración de Volkswagen, ha asegurado en declaraciones a Die Welt que los experimentos con monos destapados en Estados Unidos deben ser sacados a la luz pública con toda claridad.

“Si los responsables de tales experimentos están todavía involucrados profesionalmente en nuestra compañía, deberían examinarse potenciales consecuencias personales”, recalca Osterloh.

Los experimentos con monos fueron puestos al descubierto en una investigación emprendida por The New York Times. El prestigioso diario neoyorkino publicó que en 2014 varios animales estuvieron encerrados durante cuatro horas en una habitación de laboratorio y expuestos a gases procedentes de un Volkswagen Beetle (convenientemente pertrechado de un software que permitía hacer trampas en las pruebas de emisiones).

Tales tests formaban parte de un experimento que pretendía demostrar que, gracias a los modernos sistemas de depuración instalados en los tubos de escape, el potencial nocivo de las emisiones de automóviles diésel se había contraído considerablemente.

El Lovelace Respiratory Rearch Institute, con sede en Estado Unidos, capitaneó tales experimentos, detrás de los cuales estaba una vez más la EUGT (con una participación al parecer sobresaliente de Volkswagen).

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