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De fabricante a proveedor: así perfila su propio futuro Toyota

Toyota se arma hasta los dientes para defenderse de los embistes de Google

A través de una tupida red de alianzas Toyota quiere dejar atrás su rol de mero fabricante automovilístico para convertirse en proveedor de todo tipo de productos y servicios con el foco puesto en el automóvil.

toyotaAkio Toyoda, CEO de Toyota, acaba de estrenar un nuevo empleo que simboliza un cambio estratégico de muchísimo calado en el gigante automovilístico nipón. El pasado viernes el proveedor automovilístico Denso anunciaba que el máximo responsable de Toyota se incorporaría próximamente a su consejo de administración.

A bote pronto parece totalmente lógico que Toyoda vigile personalmente la que constituye una de las inversiones más importantes de Toyota. No en vano, la compañía nipona controla una cuarta parte de las participaciones de Denso (que es también su principal proveedor).

“Queremos convertirnos sobre todo y ante todo en un proveedor de sistemas”, subraya Shigeki Terashi, vicepresidente de Toyota.

La compañía liderada por Toyota aspira no sólo a vender piezas para automóviles eléctricos sino también a dar fuelle a su propia plataforma de servicios de movilidad.

Toyota trata asimismo de implantar sus propios estándares en el mercado y frenar así los embistes de Google y otros gigantes tecnológicos en la industria automovilística (cuyos vigorosos sistemas de navegación desea a todas luces atacar), según recoge Handelsblatt.

Toyota, de mero fabricante a completísimo proveedor automovilístico

A principios de este mes Toyota anunciaba que pondría de manera totalmente gratuita 24.000 patentes de coches híbridos y electrificados a disposición de sus rivales.

Poco después la compañía nipona informaba de que, en colaboración con Softbank y Denso, invertiría 1.000 millones de dólares en la división de coches autónomos de Uber.

El último objetivo de Toyota es vender motores eléctricos, sistemas de dirección de motores y baterías procedentes de su “joint venture” con la empresa tecnológica japonesa Panasonic, enfatiza Terashi.

Con 1,5 millones de vehículos híbridos comercializados cada año Toyota se jacta de ser el único fabricante automovilístico capaz de afrontar la producción en masa de automóviles con electricidad en sus entrañas.

Y por eso ahora su meta es convertirse en proveedor de otras marcas. Pero Toyota tampoco pierde de vista los nuevos y pujantes sistemas de movilidad. Prueba de ello es su inversión en Uber y también en Grab (una suerte de Uber del sureste asiático). Aun así, para la compañía nipona es de vital importancia no sólo colaborar con Uber y Grab en la gestación de automóviles autónomos sino sobre todo y ante poner a disposición de estas y otras empresas su propia plataforma de servicios de movilidad.

Con su proyectos tecnológicos de código abierto (a diferencia del enfoque cerrado por el apuestan muchos de sus competidores) Toyota desea imponer sus propios estándares en el futuro automovilístico que está a la vuelta de la esquina y reducir la relevancia que empresas “techies” como Google desean tener a toda costa en ese futuro que se cierne ya prístino sobre el horizonte.

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