Anunciantes

UN CORPORATIVISMO COMPROMETIDO PODRÍA ACABAR CON LA IMAGEN DE WAL-MART

El minorista más famoso de Estados Unidos podría estar viendo cerca el declive de su imagen de marca. A pesar de ser el primer empleador del país y el único que mantiene sus cuentas con cierto margen de beneficio, Wal-Mart también tiene un número de detractores muy considerable que van a ponerse las botas gracias a unas cintas de vídeo algo más que comprometidas.

En 2004 la revista Fortune otorgó a Wal-Mart la primera posición en su ranking de empresas mejor valoradas; cuatro años después sólo puede adjudicarse el puesto 17. El minorista es acusado de destruir al pequeño comerciante y ha sido objeto de varias demandas por temas de discriminación laboral. Además, los disidentes tienen sus propias técnicas de ataque: blogs como Wal-Mart Watch y Wake Up Wal-Mart son algunos ejemplos.

Aunque esta vez la oposición tiene un arma mejor. Tal y como señala Gemma Martínez en su columna de Expansión, gracias a la productora Flagler ahora sí que va a haber carnaza. En los últimos 30 años Wal-Mart había filmado todos sus eventos corporativos, desde la barbacoa en casa del jefe hasta las reuniones de la junta directiva a puerta cerrada. El preciado material audiovisual se guardaba en la sede de la productora y el contrato se limitaba a un pacto entre caballeros.

El problema es que Wal-Mart pareció olvidar que un contrato exclusivamente verbal puede llegar a romperse. En 2006, cuando el minorista decidió romper relaciones comerciales con Flagler, éste montó en cólera. En un ataque de despecho decidió comerciar con las cintas, que según las leyes estadounidenses pertenecen a quien las haya filmado si no existe rubricada transferencia de propiedad alguna.

Wal-Mart, disgustada ante la exhibición de tanta intimidad, ofrece 500.000 dólares por los archivos, pero Flagler cifra su precio en 88,3 millones de dólares. De momento, los que deseen ya pueden acceder a ellas mediante pago de 158 dólares a la hora.

Te recomendamos

#Highway2Sales

Eficacia

Atresmedia

ADN by DAN

Compartir