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Una marca es una historia, pero es una historia sobre usted, no sobre la marca

¿Por qué nos gusta Coca-Cola más que Pepsi o Apple más que Samsung? ¿Qué nos lleva a decantarnos por una marca para dar la espalda a otra?

Toda marca tiene una historia detrás y es una historia que va más allá del logo y del nombre de la marca en cuestión. La historia de una marca alberga las expectativas, las promesas y las emociones asociadas a la marca en cuestión. Es la historia que se parapeta detrás de una marca las que nos lleva a proclamar a los cuatro vientos «Amo a Google» o «Amo a Ford», pero ¿qué es lo que amamos realmente?

La verdad es que en el fondo nos amamos a nosotros mismos. Amamos el recuerdo de cómo una determinada marca nos hizo sentir una vez. Y lo amamos porque dicho recuerdo nos trae a la memoria nuestra madre, nuestra niñez o nuestro primer beso. Cuando compramos una marca, en realidad lo hacemos porque el mero hecho de comprarla nos brinda la oportunidad de amarnos a nosotros mismos, explica Seth Godin en su blog.

Nos resulta a menudo complicado explicar este comportamiento, incluso ante nosotros mismos. No es fácil confesar el narcisismo y la nostalgia que guía muchas de las aparentemente decisiones racionales que tomamos a diario. Pero eso no quiere decir que nuestras decisiones no estén dominadas por el narcisismo y la nostalgia.

Ahora más que nunca nos expresamos mediante lo que compramos y la manera en que usamos los que compramos.

Las marcas no dejan de ser extensiones de nuestra propia personalidad, tótems de nosotros mismos, “recordatarios” de aquello de lo que somos o nos gustaría ser.

Por eso, los grandes ‘marketeros’ no construyen cosas sino significados.

 

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