Fue durante décadas el epítome de la fortaleza industrial alemana, pero el grupo automovilístico Volkswagen, que lleva desde hace tiempo lastrado por una severa crisis, tiene frente a sí un futuro pródigo en negrísimos nubarrones. Durante el tercer trimestre del año los resultados operativos de la empresa automotriz de origen teutón sufrieron un derrumbe del 42% hasta los 2.860 millones de euros.
El aumento de los costes fijos y de los costes emanados de la reestructuración en la que está inmersa actualmente la multinacional baquetearon con fuerza los resultados de Volkswagen en el último trimestre.
En un contexto adverso para la compañía los analistas ya aventuraban que los últimos resultados trimestre de Volkswagen no iban a ser en modo alguno halagüeños. Sin embargo, los resultados puestos sobre la mesa por el grupo germano han sido más endebles de lo que ya anticipaban los expertos.
Fuertemente afectada por su pobre desempeño en China, que acostumbraba otrora a ser un fuerte motor de crecimiento para Volkswagen, la compañía vio cómo sus beneficios se desplomaban un 64% hasta los 1.580 millones de euros en el periodo comprendido entre julio y octubre de 2024. Su facturación se desmoronó, en cambio, apenas un 0,5% hasta los 78.500 millones de euros.
Por otra parte, durante los nueve primeros meses del año los réditos generados por Volkswagen, la marca principal del grupo, se redujeron a apenas un 2%. «Estos datos ponen de manifiesto que hay una necesidad urgente de reducir costes y aumentar la eficiencia del grupo«, enfatiza Arno Antlitz, CFO de Volkswagen.
La multinacional germana prevé cerrar tres de sus diez plantas en Alemania
El grupo ha mantenido en todo caso su previsión anual de crecimiento, que Volkswagen ya revisó a la baja en septiembre. Oliver Blume, CEO de la compañía, ha implementado duros recortes en el seno del grupo y su objetivo es ahorrar miles de millones de euros para enderezar la debilitada división VW Cars.
De acuerdo con el comité de empresa de la compañía, la dirección del grupo planea cerrar al menos tres fábricas en Alemania y mermar asimismo el tamaño de las factorías restantes, lo cual implicará el recorte de decenas de miles de puestos de trabajo.
En su Alemania natal Volkswagen emplea a alrededor de 120.000 personas, la mitad de la cuales trabajan en Wolfsburgo, donde la compañía tiene su sede.
El grupo alemán tiene en su patria chica un total de diez plantas, tres en Baja Sajonia, otras tres en Sajonia y una en Hesse. En septiembre Volkswagen finiquitó la seguridad laboral que había imperado en sus fábricas en suelo alemán desde hace más de 30 años. Y desde mediados de 2025 se podrán acometer allí despidos por razones de naturaleza operacional.
La plantilla del grupo teutón ha anunciado una feroz resistencia a los plantes de Volkswagen y pide a la compañía soluciones que vayan más allá de la mengua de los costes solapados a las plantas y a la mano de obra de la multinacional.
El pasado mes de septiembre el grupo liderado por Oliver Blume recortó por segunda vez en dos meses y medio sus previsiones de crecimiento. Y Volkswagen clausurará previsiblemente 2024 con unos beneficios de apenas 18.000 millones de euros.





