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Vueling busca héroes anónimos cuyos gestos extraordinarios merezcan un avión

vueling2La compañía aérea Vueling se ha propuesto encontrar a héroes anónimos cuyos gestos nos ayuden a recuperar la fe en el ser humano. Gestos que, en definitiva, merezcan que un avión lleve su nombre.

Ya en 2014, Vueling bautizó uno de sus aviones con el nombre de Eloy Fructuoso, su pasajero un millón. Tras aquel hito, en la compañía se instauró la bonita costumbre de poner nombres de pasajeros ilustres a sus aviones.

Pero ahora la aerolínea quiere volar mucho más alto y por ello, ha decidido poner a sus aviones nombres de personas anónimas cuyos gestos conmuevan por su excepcionalidad y humanidad.

Así nace la iniciativa historiasquemerecenunavion.org, un proyecto que propone tres grandes historias de inicio y que invita a los usuarios a proponer las historias que más les han inspirado y que consideran merecedoras de un avión.

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Uno de sus protagonistas es Miguel Ángel Galán, presidente del Centro de Entrenadores de Fútbol, que hace unos meses ofreció un contrato de trabajo a Osama Abdul Mohsen, el refugiado sirio al que una periodista húngara puso la zancadilla cuando huía junto a su hijo del horror de la guerra que asola su país.

Carlos y Arelis, una pareja de lavanderos de Nueva York, colgaron un cartel en su lavandería en la que se ofrecían a lavar gratis el traje a personas desempleadas que tuvieran una entrevista de trabajo.

La historia de Bob Carey hizo sonreír a medio mundo. Como él, cualquier persona puede convertirse en un héroe con un pequeño gesto.

Puede conocer éstas y otras historias desde la página web de la iniciativa y, si le apetece, compartir aquellas anécdotas que se merezcan un avión.

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