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Amazon no da tregua a Walmart (que resiste)

Walmart, el gigante que se resiste a doblegarse a su "enemigo íntimo" Amazon

Pese a tener a Amazon permanentemente en los talones (dispuesto a darle la puntilla), Walmart ha implementado un ambicioso plan de transformación que le ha hecho recuperar el vigor perdido.

walmartWalmart, el retailer tradicional más grande del mundo, es perfectamente consciente de que su supervivencia depende en buena medida de su capacidad para plantar cara a Amazon, su rival más feroz (el que puede como se descuide darle la puntilla final).

Durante los últimos años la compañía estadounidense originaria de Bentonville (Arkansas) ha visto cómo Amazon devoraba a dentelladas su cuota de mercado. Sin embargo, y pese a que hubo un tiempo en que parecía que Walmart estaba abocado a fenecer a menos de Amazon, la compañía estadounidense continúa en pie (y con renovado vigor) gracias a una atinada amalgama de estrategias online y offline.

Walmart fue durante mucho tiempo la peor pesadilla de los pequeños comercios minoristas, a los que masacraba sin piedad con sus grandes superficies comerciales y sus económicos precios. Más tarde llegaría Amazon y quien comenzó a sentir miedo (y a temer por su propia supervivencia) fue quien tanto pavor había instigado otrora en sus rivales: Walmart.

Aun así, y pese a estar acosado permanentemente por la alargada sombra de Amazon, lo cierto es que Walmart puede seguir presumiendo de ser el retailer más poderoso del mundo. Con 11.718 tiendas repartidas por todos los rincones del planeta, la multinacional estadounidense factura anualmente casi 500.000 millones de dólares (alrededor de 430.000 millones de euros). Tan abultados números consiguen hacer palidecer las cifras de Amazon, que ingresa anualmente en sus arcas la friolera de 178.000 millones de dólares (150.000 millones de euros).

De todos modos, y consciente de Amazon podría acabar ganándole la partida a poco que se descuide, Walmart, con su presidente Douglas McMillon al frente, está invirtiendo a manos llenas en su particular visión del retail, un retail donde los elementos online y los elementos offline caminan juntos de la mano.

Quienes compran a través de la web de Walmart pueden recibir el pedido cómodamente en casa o también recogerlo en la tienda física de su elección (sin costes extra). Ni que decir tiene que quienes optan por la segunda fórmula no pueden en ocasiones resistirse a hacer alguna que otra compra adicional (y totalmente espontánea).

Durante mucho tiempo la imagen de Walmart estuvo por los suelos (pese a facturar auténticas millonadas cada año). Sus productos tenían la fama de baratos (y de mala calidad) y a sus empleados se les presuponía contagiados del virus de la insatisfacción laboral.

Con el último objetivo de restaurar la marchita imagen de Walmart, su presidente McMillon realizó una fuerte inversión en las tiendas del conglomerado estadounidense. Más allá de pertrecharlas de un nuevo logo, las reestructuró para hacerlas más amigables a ojos del comprador, que actualmente cuando se adentra en las tiendas de Walmart es agasajado con apetitosas montañas de frutas y verduras frescas.

Además de hacer un lavado de cara a las tiendas de Walmart, McMillon ha tenido a bien subir dos veces de manera voluntaria el salario de sus empleados y equiparlos asimismo con mejor tecnología para prestar así un mejor servicio al cliente.

Aunque la estrategia pergeñada por McMillon fue cuestionada en sus inicios, lo cierto está echando brotes verdes. Desde 2013, cuando la facturación de la compañía estaba cifrada en 476.000 millones de dólares, Walmart ha conseguido rebasar la barrera de los 500.000 millones de dólares.

Durante el segundo trimestre de este año Walmart batió de nuevo las expectativas de los inversores y sus acciones pegaron una fortísima zancada en los mercados bursátiles. Entre abril y junio de 2018 la facturación de la compañía creció un 4,2% hasta los 127.000 millones de dólares. Y su negocio online en Estados Unidos, su patria chica, experimentó una crecimiento del 40%.

Siendo una empresa tradicional y estando a merced de accionistas impacientes que desean beneficios tan voluminosos como rápidos, Walmart lo tiene más difícil para experimentar que Amazon (su propio presidente lo reconoce). Aun así, los experimentos que ha implementado hasta ahora han sido extraordinariamente exitosos, tanto que los accionistas harían bien en ser más receptivos a ellos. Del afán por experimentar depende, al fin y al cabo, la supervivencia de una empresa que no puede permitirse el lujo de bajar la guardia frente a Amazon.

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