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De Zorba a Zara: rompiendo las reglas de la industria textil

entrada-ii-blogFue en 1974 cuando un joven Amancio Ortega abría su primera tienda de Zara, en la ciudad gallega de La Coruña, dedicada a la venta de ropa para mujer, hombre y niño.

Aunque su primer nombre fue Zorba, la existencia de otra compañía con esa denominación le hizo cambiar a Zara. Poco podía imaginar por entonces, que se acabaría convirtiendo en el propietario del mayor imperio textil del mundo y llegaría a ser el hombre más rico.

Aunque eso, a un Ortega siempre en la sombra, poco le importa. A sus 80 años vive una vida tranquila alejada de los focos y sigue acudiendo cada día a su lugar de trabajo en Arteixo para seguir al frente de la compañía que ha roto todas las reglas de la industria de la moda low cost.

Su revolucionaria fórmula de productos con una buena relación calidad-precio conquistó, primero a los consumidores españoles y hoy en día, a clientes de 93 países en los 5 continentes gracias a sus más de 7.000 tiendas repartidas por todo el mundo.

Aunque su matriz, Inditex, cuenta con un gran número de marcas, Zara es responsable de dos tercios de las ventas totales que el pasado año se cifraron en 20.900 millones de euros y con previsiones en aumento.

¿Cuál es la receta del éxito de este gran imperio textil?

Aunque su presidente y CEO, Pablo Isla, asegura a Bloomberg que no existe una fórmula mágica, lo cierto es que la diferenciación de marca se basa en tres pilares fundamentales: el diseño, la novedad y rapidez y la innovación.

La estrategia de diseño es, para Isla, la base del negocio pues, sin ello "no habría nada más". Así, el equipo de 350 diseñadores que se encarga de esta parte creativa revisa cada mañana los datos que reciben sobre ventas, tendencias, feedback en redes sociales y comentarios de los usuarios o de sus "colegas" en el resto del mundo y que juegan un papel fundamental en las decisiones finales. Y es que, los diseños no son los mismos en España que en China.

Cada pieza está adaptada a las preferencias de los mercados y su política de renovación de productos en las tiendas, de dos veces a la semana, les permite no solo mantener el interés de los consumidores y testar sus gustos, sino también asegurarse de no acumular stock y, por lo tanto, ahorrar costes. Dos tercios de los productos de la compañía son producidos en cortos períodos de tiempo.

En Zara, no existen jerarquías dentro de los equipos, todos son responsables últimos de las decisiones, algo que permite la rapidez de adaptación y flexibilidad a los cambios del mercado. Una rapidez que ningún competidor (si se les puede llamar así) ha sido capaz de replicar, al menos hasta ahora.

Y todo ello sin publicidad. La compañía no cuenta con un presupuesto dedicado a esa partida salvo el que invierte en su promoción a través de redes sociales, su canal más importante.

Junto con la novedad que Zara ofrece a sus consumidores gracias a la constante renovación de sus prendas, su capacidad para estar a la vanguardia de la tecnología e innovación ha sido clave para su brutal ascenso en los últimos años.

El e-commerce se ha convertido en la auténtica extensión de sus tiendas físicas ofreciendo una experiencia rápida, cómoda y fácil que capta un buen porcentaje de sus ingresos.

Pero, a pesar de ser una pieza fundamental en su negocio, la apuesta tecnológica de Inditex se orienta también a sus establecimientos con un ambicioso proyecto que incluye la instalación de servicios enfocados a satisfacer, todavía más, la experiencia de compra de los consumidores.

Así, Zara se ha convertido en el referente por excelencia de la "moda rápida" en todo el mundo sin trucos, sin secretos y sin fórmulas mágicas. La clave de su éxito ha sido, simplemente, su capacidad para romper las reglas.

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