Ben & Jerry’s no ha tenido jamás prurito alguno a la hora de posicionarse públicamente sobre temas políticos y sociales, lo cual no resulta siempre del agrado de su matriz Unilever. Y las últimas declaraciones de Ben & Jerry’s a cuenta de la guerra de Gaza no hacen sino echar más leña al fuego a una relación, la que la marca de helados mantiene con Unilever, que está cada vez más a merced de las tensiones y los desencuentros.
El consejo independiente de Ben & Jerry’s no ha dudado en referirse a la guerra actualmente en curso en Gaza como un genocidio en toda regla. «Ben & Jerry’s cree en los derechos humanos y aboga por la paz y nos unimos a todos aquellos en todo el mundo que denuncian el genocidio en Gaza», asevera el consejo independiente de la subsidiaria de Unilever en una declaración pública de la que se han hecho eco Reuters, The Wall Street Journal y otros medios. «Estamos con todos aquellos que alzan la voz contra el genocidio en Gaza, desde quienes firman peticiones a quienes se manifiestan en las calles, pasando por aquellos que se arriesgan a ser arrestados», apostilla el consejo independiente de Ben & Jerry’s.
Un portavoz de Unilever se ha pronunciado ya sobre estas declaraciones para insistir que estas no hacen sino reflejar el punto de vista de quienes integran específicamente el consejo independiente de Ben & Jerry’s y que con sus comentarios no dan voz a nadie más que a los miembros de ese consejo.
«Llamamos a la paz en la región y al alivio de todas aquellas personas cuyas vidas han resultado impactadas», señala el portavoz de la multinacional británica de gran consumo.
Ben & Jerry’s han protagonizado múltiples desencuentros en los últimos años
La célebre marca estadounidense de helados y su matriz Unilever llevan a la gresca desde que en 2021 Ben & Jerry’s anunciara que dejaría de comercializar sus productos en los territorios ocupados de Cisjordania. Posteriormente la marca de helados demandó a Unilever por vender su negocio en Israel a una franquicia con el último objetivo de seguir comercializando los productos de Ben & Jerry’s en el país de Oriente Próximo y en Cisjordania. Esa demanda se resolvió posteriormente en 2022 mediante un acuerdo en virtud del cual Unilever está obligado a respetar las decisiones emparentadas con la misión social de su subsidiaria.
Los desencuentros no acabaron aquí ni mucho menos y a finales del año pasado Ben & Jerry’s tomaba la determinación de demandar de nuevo a Unilever por silenciar su apoyo a los refugiados palestinos. El pasado mes de enero la marca de helados presentaba además una serie de enmiendas a esa demanda para recriminar a su matriz que vetara un post suyo en las redes sociales en el que se mencionaba específicamente al presidente Donald Trump.
Unilever, que está actualmente inmersa en un proceso para proceder a la escisión de su división de helados y convertirla en una compañía independiente, ya ha solicitado a Ben & Jerry’s que retire esta última demanda.
Ben & Jerry’s hace hincapié en que, cuando en 2000 la compañía fue adquirida por Unilever, se acordó con su nuevo propietario otorgar al consejo independiente de la marca de helados la «responsabilidad principal» de actuar en base a la misión social de la empresa. Sin embargo, Ben & Jerry’s y Unilever no parecen ponerse de acuerdo en el margen de maniobra que tiene realmente el consejo independiente de la marca de helados, que en los últimos meses se habría planteado incluso emanciparse de su matriz.
En marzo de este año Ben & Jerry’s acusó a sí mismo a su matriz de despedir a su CEO David Stever después de que este se negara a supervisar el desmantelamiento de los valores progresistas en el seno de la marca de helados, que se desde que fuera fundada en 1978 en Vermont (Estados Unidos) siempre ha defendido con vehemencia la justicia social.





