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10 hábitos de los relaciones públicas que hacen perder los estribos a los periodistas

periodistasLa suya es una relación necesaria, pero entre los relaciones públicas y los periodistas rezuma muy a menudo la tensión. Los primeros dicen que los segundos no les hacen caso y que se empeñan en mirarlos por encima del hombro, mientras que los segundos dicen de los primeros que lo suyo en acoso puro y duro.

Probablemente los relaciones públicas tengan también muchas cosas que echarles en cara a los periodistas, pero en esta ocasión, y de la mano de Contently, diseccionamos los hábitos de los relaciones públicas que más sacan de sus casillas a los periodistas:

1. Aparecen y desaparecen por arte de magia
De repente en la bandeja de entrada de los periodistas se cuela un correo en el que un relaciones públicas le propone (para variar) una fantástica historia. Sin embargo, por una razón o por otra, el remitente de ese mensaje no responde y parece que se ha esfumado de la faz de la tierra.

2. Añaden a todo periodista con el que se topan a sus listas de mailing
Da igual que esa lista de mailing poco o nada tenga que ver con los temas que cubre habitualmente el periodista. Lo importante es añadir cuanto más periodistas mejor al mayor número de listas de mailing posible.

3. Solicitan a los periodistas reuniones que son habitualmente una pérdida de tiempo
Y que estos, que ya se conocen todos sus trucos, evitan a toda costa.

4. Confunden su trabajo con el trabajo de los periodistas
Cuando el pobre periodista tiene a bien ponerse a trabajar en una de las historias que un avispado relaciones públicas le ha ofrecido previamente, éste insiste en controlar en todo momento lo que va a escribir.

5. Llaman constantemente por teléfono a los periodistas
Lo hacen con la intención de constatar si el periodista ha recibido el interesantísimo email que le han enviado con anterioridad (y que probablemente está ya en la papelera).

6. Interrumpen a los periodistas en las entrevistas
Y con tanta interrupción y tantas cosas que dice el entrevistado que no se pueden publicar al final la entrevista se queda en nada.

7. Preguntan continuamente a los periodistas cuándo van a publicar su historia
De tanto preguntar al final a los periodistas le entran lógicamente ganar de no publicar la historia (o de publicarla cuanto antes para callar la boca a los relaciones públicas).

8. Presumen de conocer a los periodistas sin conocerlos
Creen, por ejemplo, que por haber cubierto en alguna ocasión una información sobre las nuevas tecnologías aplicadas a los hospitales, el periodista está especializado en temas sanitarios cuando en realidad lo suyo son los temas puramente tecnológicos (que a veces son también de índole sanitaria).

9. Se arrastran y piden a toda costa a los periodistas que publiquen sus notas de prensa
Que a sus peticiones añadan el consabido “por favor” no hace menos grave el error.

10. Solicitan cambios en artículos ya publicados
Los periodistas no son perfectos y no están libres de los errores, pero una cosa es corregir una errata y otra muy distinta intentar “matizar” las declaraciones de alguien que resulta que no quiso decir lo que en realidad dijo.

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