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5 técnicas de relaciones públicas que los periodistas odian (con todas sus fuerzas)

odioLa comunicación ha cambiado demasiado en poco tiempo. El auge de plataformas como las redes sociales, la expansión de internet y la multiplicación de pantallas y dispositivos móviles han modificado las reglas.

Captar la cada vez más distraída atención de los usuarios en un escenario en el que el concepto imperante es el ruido se erige como una encarnizada batalla para la que no todos están preparados. No es de extrañar que ante esta fotografía los profesionales de las relaciones públicas tengan que recurrir a técnicas cada vez más agresivas para ser escuchados.

De acuerdo a uno de los últimos informes publicados por Bureau of Labor Statistics, los reporteros reciben una media de 38.000 correos electrónicos al año. Más de dos tercios de los mismos procedían de usuarios que buscaban publicidad. No es de extrañar que durante el pasado año existieran hasta 5,3 veces más especialistas en relaciones públicas que reporteros y corresponsales.

Pero, ¿cuáles son las técnicas empleadas por estos profesionales para captar la atención de los periodistas? No vamos a poner el foco en estas sino que damos la vuelta a la tortilla: ¿Cuáles son los mecanismos más odiados por los profesionales de la información? Eche un vistazo a algunas de las respuestas recogidas por Digiday.

1. La vaguería

Una de las respuestas que más ha llamado nuestra atención se repite en más ocasiones de las que nos gustaría a los periodistas. ¿La gente no tiene internet para buscar la información? En muchas ocasiones llaman a las redacciones para preguntar por nimiedades que hubiesen solucionado mucho antes en caso de recurrir al gigante de las búsquedas. Y en ocasiones es utilizado como una excusa barata para comenzar una conversación con otros intereses.

2. La cursilería

Uno de los reporteros entrevistados explica que en más de una ocasión alguno de estos profesionales de las relaciones públicas ha intentado captar su atención utilizando técnicas que califica como “cursis”. Ejemplos de ello son referencias y halagos a sus últimos tuits o artículos.

3. “Hay un error en la noticia”

Muchos reporteros recuerdan como han trabajado durante meses un tema. Se han puesto en contacto con las partes implicadas y alguna de ellas o no ha dado toda la información o no han querido hacer declaraciones.

Una vez se publica no tardan en descolgar el teléfono para recalcar todo lo que no les ha gustado o puede llevar a malas interpretaciones. Amigos profesionales de la comunicación pública o empresarial: hablad cuando se os da la oportunidad y así evitaremos este tipo de problemas.

4. No somos robots

¿Por qué enviar un email carente de cualquier sentimiento humano como si se tratase de un robot? Uno de los columnistas entrevistados por el citado medio declara que se muestra mucho más predispuesto a aquellos que muestran una comunicación fluida, directa y cercana.

5. Falsa intimidad

Aquí encontramos una confluencia de varios puntos anteriores. Cuando nos estamos dirigiendo a alguien por primera vez a través de un email, no hay que colmarle de cumplidos para atraer su atención. Esa falsa sensación de intimidad lo único que suele generar en los profesionales de la información es desconfianza y rechazo.

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