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Apple TV, ¿el televisor que nunca lo fue y nunca lo será?

La largamente esperada Apple TV podría ser más grande que el iPod, el iPhone y el iPad juntos. El mundo lleva esperando desde hace mucho tiempo el televisor con el que la empresa de la manzana podría echar abajo los cimientos de la industria televisiva.

“Es un área de intenso interés. No puedo decir más que eso”, decía este miércoles Tim Cook, consejero delegado de Apple, durante la presentación de los resultados trimestrales de la compañía. Y, atizando aún las especulaciones sobre el supuesto lanzamiento de un televisor, Cook añadía: “Hay mucho a lo que podemos contribuir en este campo”.

Que Apple quiere aventurarse desde hace tiempo en el terreno de la televisión es un hecho. La pregunta es cuándo y cómo. ¿Cómo será la televisión de Apple? ¿Qué será capaz de hacer? ¿Cuánto costará?

Antes de responder a estas importantes preguntas, debemos hacer un alto en el camino para aclarar unas cuantas cosas. Todo lo que hoy se nos vende bajo el nombre de Smart TV o televisión híbrida es en realidad poco más que una “basura”. Los denominados televisores inteligentes se encuentran actualmente en el mismo estadio en el que estaban los teléfonos móviles antes de la irrupción en el mercado del iPhone.

La prometida interconexión de internet y la televisión no termina de cuajar. Muchas de las aplicaciones y funcionalidades asociadas a las “Smart TV” siguen estando más en el territorio de la teoría que en la práctica, tanto que ni siquiera podemos decir que estén en fase beta.

Una cosa está clara: menos del 15% de las personas que tienen un televisor inteligente utiliza realmente sus funcionalidades web. La mayoría sigue utilizando este tipo de dispositivos como un televisor normal y no va más allá porque tal y como están planteadas en la actualidad, las “Smart TV” no hacen nada que los smartphones no hagan mucho mejor desde hace ya tiempo.

Y es aquí donde entra precisamente en escena Apple. Pero, ¿está trabajando realmente Apple en un televisor inteligente? Muchos aseguran que sí, que lleva trabajando en prototipos de la Apple TV desde hace ya tiempo, pero ¿por qué debería lanzarse la empresa de la manzana a la piscina de la industria de los televisores? Los márgenes de beneficios serían al fin y al cabo demasiado pequeños. ¿Y por qué querría alguien que ya tiene un televisor funcional en su salón comprar otro más caro pero probablemente con funcionalidades muy similares?

Para responder a esta pregunta, debemos recordar algo: muchos de los que ya tienen la Apple TV Box (5,3 millones de unidades vendidas en 2012) están contentos con esta pequeña cajita y la usan con regularidad.

Pero ¿la necesitan realmente? Bajar series y películas del catálogo de iTunes es algo que también podemos hacer con el iPhone y el iPad e incluso mejor y más rápido. Además, la búsqueda de contenidos mediante pantalla táctil es bastante más cómoda que desde un mando a distancia.

Más ventajas del iPhone y del iPad: con estos dispositivos podemos viajar y ver vídeos mientras descansamos en la habitación de un hotel. ¿Acaso podemos hacer lo mismo con un televisor atornillado a la pared?

Incluso el acceso al contenido web (YouTube y las mediatecas de las cadenas de televisión) funcionan mejor y más rápido con el iPhone y el iPad. Gracias a Airplay es posible ver contenido audiovisual de la red directamente en la pantalla del televisor. Basta con pulsar un botón y la señal de vídeo aparece en nuestro aparato de TV. La segunda pantalla se está convirtiendo en realidad en la primera pantalla. El televisor es cada vez más sólo una pantalla de proyección.

En vista de que un televisor no parece ser la mejor solución ni para Apple ni para el consumidor, ¿por qué no convertir la actual Apple TV Box en un dispositivo más pequeño y accesible, en una especio de USB que sirva simplemente como receptor de la señal Airplay?

De esta manera, Apple podría comenzar a vender licencias de la tecnología Airplay a los fabricantes de televisores, aventura Richard Gutjahr en su blog personal. Mediante un pequeño stick, cualquier televisión podría convertirse con un simple “plug & play” en el televisor de Apple con el que todos hemos soñado durante los últimos meses. Sería necesario también que los proveedores de contenidos optimizaran su oferta y la hicieron compatible con Airplay, algo que todas se apresurarían a hacer si Apple lanzara finalmente un dispositivo de estas características.

¿Para cuándo entonces esta Apple TV que no es en realidad un televisor? Podríamos verla en el mercado en septiembre de 2013, en enero de 2014 como muy tarde.

Una cosa está clara: Apple no trabaja en ningún televisor. El corazón de su nuevo concepto de Apple TV es el mismo que el del iPhone y del iPad. Y es que en la televisión del futuro los dispositivos móviles serán los “listos” (las centrales de mando), los televisores los “tontos” (las pantallas de proyección) y los contenidos estarán simplemente en la nube.

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